La República bolivariana de Venezuela ha sido agredida brutalmente por el gobierno de Estados Unidos presidido por el misántropo Donald Trump que, en su megalomanía patológica, se cree dueño de un mundo que no le pertenece.
Como todo un sociópata universal impone aranceles unilaterales, sanciones económicas y políticas a todos los países cuyos regímenes no son de su agrado, amenaza con invasiones militares, golpes de Estado, bloqueos, secuestros, asesinatos de líderes que no responden a sus intereses, expropiar las riquezas de otros países, etc.
Trump es lo más parecido a un emperador romano antes de Cristo: César, encabezando el Circo, decidiendo quién vive y quien muere en las fauces de los leones. (“¡los que van a morir te saludan César”). La ideología supremacista del megalómano de Hitler reencarnado en un hombre desquiciado, embriagado de poder, convencido de que puede agredir a los demás en su propio país y en el resto del mundo sin pagar ninguna consecuencia.
Venezuela, el país con la mayor reserva petrolera del planeta, con mucho oro, plata, uranio, agua, tierras raras, energía hidráulica, bosques y más de 30 millones de personas que pretende convertirlas en esclavos con azotes imperiales. Apropiarse de Venezuela es su objetivo. No le importa la democracia, la libertad ni la justicia.
Que Nicolás Maduro sea o no sea un dictador, le es irrelevante. Quiere el petróleo, quiere el oro, quiere los recursos renovables y no renovables del país suramericano. Venezuela estuvo gobernada por Adecos y Copeyanos (Acción Democrática y el Comité de Organizaciones Políticas) durante muchos años con el apoyo de Estados Unidos, a quien le entregaron gran parte de su riqueza. Una oligarquía rancia entregada al Imperialismo Yanqui de manera incondicional, hasta la llegada Hugo Chávez Frías tras ganar las elecciones de 1988 y asumiendo el poder como presidente constitucional en 1999 con el movimiento V República, sucediendo al presidente Rafael Caldera.
El pueblo venezolano se hartó de lo mismo. Eligió a Chávez que cambió el rumbo. El presidente Chávez marcó un antes y un después. La poderosa oligarquía venezolana, dueña de los medios de comunicación, periódicos, canales de televisión, radio, etc., junto con Estados Unidos, iniciaron una feroz lucha en contra del Chávez que se convirtió en un líder, amado y respetado por su pueblo.
El presidente Chávez ganó todas las elecciones en las que participó, los referéndums, las consultas populares. Enfrentó conspiraciones, golpes de Estado, intento de asesinato, etc., hasta su muerte el 5 de marzo del 2013, dejando en el poder al actuar presidente, Nicolas Maduro, secuestrado por tropas yanquis.

