En principio se alegó que la nueva tanda de largos apagones obedecía a la salida de plantas por reparación, pero por tan extendidas interrupciones se creería que se ha desmontado la mayor parte del ensamblaje eléctrico, aunque la causa real de tanta oscuridad parece ser la carencia de oferta de electricidad.
Aunque el vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Celso Marranzini, ha dicho que el sistema abastece el 83 por ciento de la demanda de electricidad, el déficit sería mayor a juzgar por propios señalamientos del funcionario expuestos ante una comisión del Senado.
Marranzini ha dicho que el incumplimiento por parte de la estadounidense AES Dominicana del contrato que obliga a esa generadora a suplir 300 megavatios al sistema, coloca en riesgo la estabilidad del sistema eléctrico nacional. Esa empresa sólo aporta 50 megavatios a Distribuidora del Este (EdeEste).
Es obvio que los 250 megavatios faltantes no pueden ser suplidos en las circunstancias actuales, por lo que se sobreentiende que ésta sería una de las razones básicas de tanta oscuridad, mayor aun que el motivo de las interrupciones por reparaciones o sustitución de equipos.
Alivia saber que los 200 megavatios que aportaban las plantas de Monte Río y las dos flotantes adquiridas por la minera Barrick Gold y los otros cien contratados por la Falconbridge, serían sustituidos por aportes de otros generadores que ingresarían durante este año, pero se insiste en señalar que la estabilidad del sistema eléctrico nacional ha sido puesta en riesgo por las causas señaladas.
El vicepresidente de la CDEEE admite que el incumplimiento de contrato que se endilga a AES Dominicana pone en riesgo la estabilidad eléctrica en perjuicio de la producción, pequeños negocios y los hogares. Es claro, pues que el motivo esencial de tantos y tan largos apagones no son las reparaciones de líneas ni de subestaciones.
Una agobiada población que no encuentra luz al final del túnel debería al menos recibir adecuada información sobre el alcance y naturaleza de la dilatada crisis del sector eléctrico, matizada ahora por la denuncia de incumplimiento de contrato por parte de una generadora que ha desviado gran parte de su producción hacia clientes no regulados y de otras que han vendido sus plantas a una corporación minera. Así no se puede.

