El vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) ha revelado que se investigan apartamentos de lujo en la avenida Anacaona, cuyos propietarios pagan hasta 500 pesos mensuales por consumo de energía.
Al definir esa irregularidad como vergonzosa, el licenciado Celso Marranzini ha dicho que la situación energética mejoraría sustancialmente si la población cumple con la responsabilidad de pagar la tarifa eléctrica.
Tiene razón ese funcionario al señalar el compromiso de la población de honrar el pago por la electricidad consumida, pero es menester insistir que las autoridades deben exigir a otros intervinientes en la industria eléctrica a cumplir también con sus obligaciones.
Como ha dicho el licenciado Marranzini, el robo de electricidad como el que se atribuye a diez torres de lujo de la avenida Anacaona constituye un hecho vergonzoso que amerita sanción ejemplarizadora, aunque en la industria eléctrica ocurren otras irregularidades tan graves como esa.
Una situación tan vergonzosa como el apartamento de lujo que apenas paga 500 pesos por energía consumida, lo constituye el pago de millones de dólares mensuales que debe honrar el Estado a operadores de una planta que no aporta ni un kilovatio al sistema.
Producir electricidad con gas natural y facturarla a la CDEEE como si se usara un combustible de mayor costo, debería causar tanta irritación como robarse la luz.
Causa vergüenza también saber que generadoras de electricidad usan artificios técnicos para elevar el costo del kilovatio hora, lo que junto a otros factores duplica su valor comparado con el producido en Puerto Rico, que no dispone de energía hidroeléctrica.
Vergüenza e indignación debería causar saber que en vez de reducirse, la transferencia presupuestaria del Gobierno al sector eléctrico se incrementará este año de 700 a 900 millones de dólares.
Es mejor no hablar de vergüenza.

