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Vía tecnológica: Huracán Melissa desde la óptica de los datos

Vía tecnológica: Huracán Melissa desde la óptica de los datos

En un ecosistema digital saturado de opiniones rápidas y lecturas superficiales de la realidad climática, trabajos como el análisis del huracán Melissa realizado por la Fundación Dominicana de Software Libre representan algo cada vez más escaso: rigor técnico puesto al servicio del interés público.

El estudio, desarrollado por Jean Charly Ph. Joseph Saint-ilus, especialista en análisis de datos y datos atmosféricos, no se limita a narrar un evento extremo, sino que lo descompone, lo mide y lo contextualiza en una escala temporal y ambiental mucho más amplia.

El huracán Melissa, que alcanzó categoría 5 en octubre de 2025, no fue relevante solo por su intensidad, sino por la forma en que expuso debilidades estructurales en la gestión del riesgo, la planificación territorial y la infraestructura del país.

A partir de datos satelitales, modelos numéricos y registros históricos que abarcan más de dos décadas, el informe demuestra que el principal factor de impacto no fue el viento, sino la persistencia de las precipitaciones. Lluvias equivalentes a varios meses concentradas en pocos días saturaron suelos, colapsaron drenajes urbanos y desbordaron ríos que ya operaban al límite de su capacidad.

Uno de los aportes más valiosos del trabajo es su enfoque comparativo. Al analizar la precipitación del mes de octubre entre 2001 y 2025, el estudio evidencia una variabilidad interanual marcada, pero también un patrón inquietante: los eventos extremos no solo son más frecuentes, sino más persistentes. Esta persistencia, más que los picos aislados de lluvia, es la que multiplica los efectos destructivos.

El caso de Melissa sirve así como referencia empírica para cuestionar modelos de planificación basados únicamente en promedios históricos, que ya no describen con precisión el comportamiento real del clima.
El informe también amplía la mirada más allá del impacto inmediato.

El análisis de inundaciones en zonas agrícolas, el desbordamiento de ríos y la sedimentación costera posterior al evento muestra cómo un fenómeno atmosférico extremo desencadena una conjuntode efectos ambientales interconectados. La sedimentación detectada en aguas costeras y los cambios en la clorofila II, utilizados como indicador ambiental, permiten observar tanto daños como procesos de recuperación ecológica, aportando una lectura más compleja y menos simplista del impacto de los huracanes.

Otro aspecto relevante del estudio es su capacidad para traducir complejidad técnica en información utilizable. El cruce entre datos satelitales, series históricas y modelos numéricos no se queda en lo descriptivo, sino que permite identificar patrones repetibles y zonas de vulnerabilidad recurrentes.

Esta aproximación es especialmente valiosa en contextos como el dominicano, donde la toma de decisiones suele apoyarse más en la reacción que en la anticipación. Convertir grandes volúmenes de datos climáticos en insumos comprensibles para planificación urbana, gestión de riesgos y políticas públicas es, en sí mismo, un ejercicio de tecnología aplicada con impacto directo.

Desde una perspectiva tecnológica, este tipo de iniciativas subraya la importancia del uso estratégico de datos abiertos, imágenes satelitales y herramientas de análisis avanzadas para comprender fenómenos que afectan directamente la vida cotidiana. No se trata solo de ciencia climática, sino de tecnología aplicada a la toma de decisiones, a la gestión del territorio y a la reducción del riesgo.

Que este trabajo se realice desde una fundación vinculada al software libre no es un detalle menor: refuerza la idea de que el conocimiento técnico, cuando es accesible y bien comunicado, puede convertirse en un bien público.

El valor del informe de Jean Charly Ph. Joseph Saint-ilus radica precisamente en esa combinación de profundidad técnica y vocación explicativa. No busca alarmar ni simplificar, sino aportar evidencia. En un país altamente vulnerable a eventos hidrometeorológicos, este tipo de análisis no debería ser la excepción, sino la norma. Melissa dejó daños visibles, pero también dejó datos.

Saber leerlos, interpretarlos y convertirlos en aprendizaje colectivo es, hoy más que nunca, una tarea tecnológica de primer orden.