¡Buenos días, amigos! Me llamo Parda y soy una ardilla. ¿Y ustedes como se llaman?
_Yo me llamo Alba, y te presento a mi hermano Daniel. ¿Qué haces? Te noto un poco nerviosa.
_Estoy reuniendo mis provisiones para el invierno: y hay que hacerlo rápido.
Muchos animales se están preparando y, si no trabajo duro, no quedarán ni avellanas ni bellotas, ni nueces…
_¿Te podemos ayudar? _ sugieren a dúo los dos niños.
_De acuerdo. Puede ayudarme recogiéndo los frutos secos que encuentre. Yo mientras tanto, voy a ir construyéndome un pequeño granero…
Los tres trabajan con tesón.
Gracias por su ayuda, amigos. Pero. ¡oh! me he olvidado de dónde he hecho mi escondite.
_Allí, en el árbol hueco.
_Señala Alba.
_¿Está segura? _pregunta Parda_.
_Me parece que era aquí, detrás de este macizo…
_No Parda. Es en el árbol hueco _corrobora Daniel.
_¿De verdad? Bueno, pues vamos allá…
Decididamente, parece que estoy perdiendo memoria.

