Zoológico de Gurabo luce totalmente descuidado



SANTIAGO. Enfermos, con poco aseo, mal alimentados y en áreas muy restringidas que no son las más adecuadas, es el común denominador del parque zoológico Gurabo, de propiedad privada y único en su género ubicado en esta ciudad.

En un área de 50 tareas, ubicadas en uno de los laterales de la avenida Caonabo, de la sección que lleva el nombre del lugar público, hace alrededor de 18 años el empresario gurabero y exdiputado reformista Radhamés Fermín (quien falleció el 24 de diciembre pasado) inició ese proyecto de manera familiar.

Allí conviven aves criollas y exóticas, mamíferos y reptiles, que en misiones recreativas y formativas es visitado diariamente por cientos de personas, especialmente estudiantes y profesores de centros escolares de esta provincia y otras latitudes del Cibao.

En Semana Santa también se multiplica considerablemente la afluencia de visitantes. Pero, a medida que pasa el tiempo se torna más ostensible la falta de cuidado general de las espe cies que están allí en cautiverio, lo que se traduce en el mal olor que se percibe en cualquier lugar de la estancia.

Animales como los tigres, leones y leopardos son “alimentados” con carnes de vaca y pollo. Pero la falta de frecuencia de esa alimentación hace que aparenten estar por debajo del peso adecuado.

Cuando los redactores de este periódico fueron al lugar observaron un famélico león tratando de masticar un hueso de considerable tamaño que hace tiempo perdió su color original y que, junto a otros, sirve como entretención para los animales encerrados allí, que como medio de alimentación. Un trozo de carne roja, llena de moscas, estaba tirada en el suelo, pero ninguno de ellos se le acercaba siquiera.

Dos cocodrilos hay en una reducida jaula, la mitad de cuyo predio lo ocupa un aljibe con agua, de unos 5 metros de largo por 4 de largo y con un alto de alrededor de 20 pulgadas.

El espacio es tan pequeño que los dos no pueden estar en el agua al mismo tiempo, con la limitante de que el líquido apenas cubre todo el cuerpo del reptil, cuyo hábitat natural es justamente el agua.
Para 10 higuanas fue ubicada una pequeña jaula cerca de la entrada del zoológico, las que fueron observadas sin las facilidades adecuadas de agua ni comida y virtualmente una encima de la otra.

Dos culebras fueron observadas inmóviles y enroscadas (como si estuvieran muertas) en pequeños lugares donde no había ningún tipo de alimentación ni la más mínima señal de agua disponible para que la consumieran.

La situación es prácticamente genérica en el único zoológico (y privado) que existe en la principal provincia de la región del Cibao, donde algunos animales están notoriamente enfermos, con visibles problemas en la piel, aparentemente por la falta de médicos veterinarios que presten la asistencia profesional necesaria.

Allí hay cientos de animales de varias especies, traídas de diversas partes del mundo: Dentro de estos figuran tigres, leones, diversas razas de monos, búfalos, venados, caballos pony; llamas, avestruces, emúes, cabras, muflones, cocodrilos, tortugas, culebras, aves como guacamayo; faisanes, gallinas polacas, gallinas japonesas y muchas otras.
Como consecuencia de las estrecheces en que esos animales son mantenidos allí, se estima que las originales 50 tareas donde fue construido el zoológico ya resultan insuficientes.

Pero existe poca posibilidad de que pueda ser expendido, porque en sus alrededores han sido construidas viviendas, cuyos propietarios no desean venderlas a los herederos del conocido lugar público. La idea hace 18 años del difunto Radhamés Fermín, de construir en Gurabo el zoológico fue que a su madre le gustaban mucho los animales, y siempre le pedía que les llevara aves.

Tras su muerte en el 2002, trasladó los que tenía para la hacienda en la comunidad de El Jobo de Gurabo y, en su honor, continuó criando y comprando pajaritos, al tiempo que muchas personas se le acercaban a venderle animales.

De ahí que se da como un hecho que el único zoológico santiaguero nació de manera fortuita y personal y que, de manera definitiva comenzó a funcionar para el público hace alrededor de nueve años.