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Alta abstención

Alta abstención

Camina a tientas. Antes que perfeccionarse, patina y se bloquea. Las voluntades resultantes de sus proselitistas decisiones, más que henchirle credibilidad, lo llenan de un manto de cuestionamiento. Luce cansado, vetusto y sin consenso: ese es el sistema político dominicano que a paso firme parece dirigirse a una crisis de legitimidad.

La abstención electoral en los pasados comicios del 19 de mayo, rondó el 46 por ciento, realidad que debería mover a nuestras élites financieras y políticas a preocupación. El partido «mayoritario» del país es la trepidante abstención que por sólo 4 puntos porcentuales no representó la mitad de la población que no acudió a las urnas.

Que casi el 50 por ciento de la gente le dé la espalda a la selección de todo el tinglado partidario que dirigirá al Estado Dominicano en el cuatrienio, debería convocar a la sociedad a preguntarse, ¿qué está pasando?, ¿por qué casi la mitad del pueblo dominicano es apático a lo que debería ser la fiesta de la democracia?.

La fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) considera que uno de los factores que originó que millones de personas no acudieran a votar fue la «política» de adquisición de tránsfugas por parte principalmente del gobernante partido PRM, que no escatimó recursos en la búsqueda de que cientos de militantes partidarios «brincaran la tablita».

De un padrón con 8,145,548 personas inscritas, sólo sufragaron 4,393,031. Parece inexorable que el poder político en los venideros años será usufructuado por minorías, lo que le quita la esencia al sistema político dominicano que camina por terreno movedizo y de disenso.

De continuar por este apático derrotero, el sistema político dominicano se dirigirá a la deslegitimación; esos altos porcentajes de abstencionismo cuestionan los «triunfos» y convierte a minorías en mayorías incapaces de movilizar al pueblo en general.