¿Qué pasa con las preposiciones?
Preposición, del latín preapositio, poner antes, poner al frente, es una palabra que va colocada delante de un sustantivo y que indica la relación de ese sustantivo con un verbo, un adjetivo u otro sustantivo. Dicho de otra forma, la preposición une palabras y denota la relación que hay entre ellas.
Cabe señalar que en algunos casos se puede usar más de una preposición después de un sustantivo, como por ejemplo, temor a, (de la expresión Tenerle temor a algo) y temor de (de la expresión Existir o Haber temores de: Hay temores de una recesión).
Las preposiciones, al igual que las conjunciones y los artículos, se conocen como palabras de forma o de función, es decir, palabras cuyo contenido semántico es escaso y que sirven principalmente para indicar una relación gramatical.
Las preposiciones del español son: a, ante, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre y tras, pero las que parecen presentar mayores problemas para mucha gente que escribe en nuestro país son a, de, con, en, para, por y sobre.
Se sabe que, contrario a la mayoría de los escritores españoles, muchos escritores latinoamericanos, y sobre todo dominicanos, no utilizan preposiciones en ciertas construcciones. Esto se debe tal vez a que dichos escritores, de manera inconsciente, reflejan así la lengua hablada de sus respectivos países, en los que, en la mayoría de los casos, ciertas preposiciones son por lo común omitidas.
De manera general, quienes hacen un uso frecuente de la lengua escrita en nuestro país no parecen conocer la función que desempeñan las preposiciones en la oración y no les dan la debida importancia, quizá debido al hecho de que, en algunos casos, algunas de ellas pueden ser cambiadas por otras sin que el mensaje que se desea comunicar sufra un cambio tan drástico que no pueda ser entendido por el receptor del mismo.
En otros casos, sin embargo, la utilización de una preposición en lugar de la adecuada para el contexto de que se trate puede hacer que el mensaje que se desea comunicar no sea fluido.
Y es eso precisamente lo que está pasando en nuestro país, en donde, de un tiempo a esta parte, poca gente, incluyendo a escritores, periodistas, articulistas, etc. parece saber utilizar las preposiciones de manera ajustada a lo que se considera el español estándar.
Cabe señalar que en algunos casos se puede usar más de una preposición después de un sustantivo, como por ejemplo, temor a, (de la expresión Tenerle temor a algo) y temor de (de la expresión Existir o Haber temores de: Hay temores de una recesión).
Por otro lado, hay casos en que un verbo, como el verbo cumplir, está, obligatoriamente, seguido de una preposición cuando el complemento, animado o inanimado, se refiere a un ser, ente, organización, etc., y opcionalmente, cuando el complemento se refiere a algo intangible, de donde tenemos: Juan cumplió con nosotros, con el partido, con la organización, etc. y Juan cumplió su promesa o con su promesa, los requisitos o con los requisitos, las normas o con las normas, etc. La excepción a esta última parte de la regla la constituyen algunas expresiones fijas, tales como Cumplir con el deber, con la palabra, con su trabajo, etc., en las que siempre se utiliza la preposición con.
Existen además muchísimos verbos (excluir, etc.) que, mayormente en Latinoamérica, pueden estar seguidos o no de una preposición cuando el complemento es un ser inanimado, pero que siempre lo están cuando el complemento es un ser animado, de manera que tendremos: Las naciones europeas excluyeron (a) nuestro país del acuerdo y Excluyeron a Juan del grupo.
Veamos ahora algunos ejemplos de lo que afirmamos anteriormente en cuanto al uso de ciertas preposiciones que no son las adecuadas para las oraciones en donde aparecen, y para ello nos valdremos de artículos y escritos que aparecen en nuestra prensa diaria.
1.-El articulista escribió: Las contribuciones de esas firmas comerciales pueden palparse en iniciativas que tienden a elevar la calidad del sistema educativo de la formación cultural o dotar de sistemas de agua potable a un núcleo poblacional. (Rafael Rasuk, La Responsabilidad Social Corporativa. Periódico Hoy, 26/10/08).
El verbo tender siempre lleva la preposición a. En el primer caso nuestro articulista la usa, pero luego se olvida de que dicho verbo se utiliza aquí para referirse a dos acciones, la de elevar y la de dotar, que aparece más abajo, por lo que debió también utilizar la preposición a delante de este último verbo, de modo que la oración dijera que tienden a elevar o a dotar , pues no se trata en este caso de hacer una cosa o la otra, que es lo que podría inferirse del uso de la conjunción o si no está seguida de la preposición a , como no lo está en este ejemplo.
2.-El articulista escribió: Aunque pecata minuta (sic), es ilustrativo lo sucedido a un señor que le robaron su vehículo y luego . (Raúl Pérez Peña, ¿Quiénes limpiarán el uniforme militar? Listín Diario, 28/10/08).
En el lenguaje coloquial esta oración pasa sin pena ni gloria, pues la gran mayoría del pueblo diría esto de la misma manera, pero tratándose de un escrito la preposición a que aquí falta le imprimiría a la misma elegancia y la despojaría del odioso queísmo; así tendríamos: un señor a quien le robaron su vehículo.
Luego, en el mismo artículo, Pérez Peña escribe: como expresión de la crisis moral inducida que padece nuestra sociedad.
En este ejemplo el verbo es padecer, que es intransitivo, por lo que debe estar acompañado de la preposición de, de donde tendríamos crisis moral inducida de que padece nuestra sociedad.

