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Joseph Cáceres

Teatro dominicano se crece en Makandal

La Compañía Nacional de Teatro,  bajo la dirección de Fausto Rojas, puso en escena, en el auditorio Máximo Avilés Blonda de Bellas Artes, el montaje de la producción teatral Makandal, con libreto de Haffe Serrulle, basado en el poemario La Metamorfosis de Makandal  de Manuel Rueda.

Con un formidable elenco de actores conformado por Johnnié Mercedes (Makandal),  Manuel Raposo, Gilberto Hernández, Yorlla Castillo, Pachy Méndez, Cindy Galán, Johanna González, Orestes Amador, Miguel Bucarelli, Francis Frica y Vadir González.

Makandal, un personaje mitológico, que enmarcado en la investigaciones historiográficas se considera inspirador de la Independencia de Haití. Proveedor de mitos y leyendas que alimentan una cosmovisión hegemónica sobre la esclivitud, el cimarronaje, con una carga del sincretismo esotérico prevaleciente a mediados del siglo XVIII en la colonia francesa de Saint Domingue, actual Haití.

El escritor cubano Alejo Carpentier  ya había abordado la personalidad legendaria de Mackandal en su obra  “El reino de este mundo” (1949).

Precisamente, esa obra inspiró a su vez una creación colectiva del teatro Bandurrias en el 2018, con representaciones en la Casa de la Cultura Anselmo Cádiz, y en el Centro Cultural La Moneda, en Santiago de Chile, auspiciado por el Centro Universitario Ignaciano, y la comunidad haitiana de la Parroquia Santa Cruz.

El trabajo de los actores dominicanos, con el libreto de Haffe Serrulle, y la dirección de Fausto Roja, alcanza niveles apreciables a partir de la articulación  de elementos  que le confieren singularidad a la puesta en escena, verificable en los cantos, la música, los bailes, manifiestos en la “mise en scene”, en el vudú y el créole como “leitmotiv”, y que a muchos, “pour les ancêtres”, les sonarán de seguro como tambores lejanos.

Reivindico, pues,  el trabajo magistral de esta puesta en escena, seria, de la Compañía Nacional de Teatro, en una época en que los escenarios teatrales se adornan de confetis, serpentinas, de artilugios gastronómicos que compiten con  los dulces de algodón que se venden en las ferias, donde medran los titiriteros del entretenimiento.

Muy distante del rigor y  los blasones del teatro de “capa y espada”.

(A propósito de su exhibición en la sala Máximo Avilés Blonda, de Bellas Artes. En el año 1968 viajé con él y el Teatro Universitario de la UASD a participar como actor del montaje de su obra “Pirámide 169” en el ll Festival de Teatro Universitario, de Manizales, Colombia. La obra de Avilés fue dirigida por Rafael Villalona. Trata el mismo tema de la esclavitud en Haití.)

Por: Joseph Caceres
josephcaceres.net

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