Madrid, España.– La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció la suspensión de la última parte de su viaje institucional a México y confirmó que no asistirá a la gala de los Premios Platino, decisión que atribuye a un “clima de boicot” promovido por el Gobierno mexicano encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
En un comunicado, el Gobierno regional afirmó que Sheinbaum habría “atacado a diario” a Ayuso desde su llegada a México y que incluso habría promovido el boicot a eventos vinculados a su agenda.
La administración madrileña sostiene además que el Ejecutivo mexicano habría “amenazado con cerrar el hotel” donde se celebraría la gala de los Premios Platino, si la dirigente española asistía al evento.
Según la Comunidad de Madrid, esta situación constituye un hecho “sin precedentes contra un representante del Estado español” y refleja una “deriva antidemocrática” por parte del Gobierno mexicano.
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El Ejecutivo de Ayuso indicó que, debido a este contexto, la presidenta decidió cancelar su agenda restante en Monterrey y regresar a Madrid, aunque no precisó la fecha exacta de su retorno.
También denunció que el Gobierno mexicano habría solicitado detalles de las personas con las que la dirigente se reuniría, calificando la situación como “insólita” en el marco de visitas institucionales habituales.
Cruce de declaraciones políticas
Durante su visita, Ayuso generó controversia al defender la figura de Hernán Cortés, lo que provocó críticas del Gobierno mexicano y de la propia presidenta Claudia Sheinbaum, quien cuestionó esas declaraciones.
Sheinbaum afirmó que quienes defienden la conquista o al personaje histórico están “destinados a la derrota”, en referencia al debate histórico generado.

Críticas desde el Gobierno español
El ministro para la Transformación Digital y líder del PSOE en Madrid, Óscar López, calificó el viaje como un “ridículo con el dinero de todos los madrileños”, asegurando que no tenía objetivos claros.
También cuestionó el coste del desplazamiento y la agenda de la presidenta, señalando que el viaje fue “un esperpento de principio a fin”.
El episodio ha abierto un nuevo frente de tensión política entre sectores del Gobierno de Madrid, el Ejecutivo español y autoridades mexicanas, en medio de un debate sobre la naturaleza institucional del viaje y sus implicaciones diplomáticas.

