POR: JOSE ANTONIO TORRES
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Aprovechando los altos precios de la energía, la industria del carbón ha iniciado una gran campaña de relaciones públicas para vender la idea de que el carbón es la respuesta a todos nuestros problemas de energía. Los sitios Web y los anuncios presentan al carbón como una tecnología limpia, olvidando por completo los impactos del uso del carbón en el calentamiento global y la salud humana.
Ya se reconoce que el calentamiento global causa impactos como la elevación de los niveles del mar, la extinción de especies, huracanes más violentos, severas sequías y olas de calor más intensas de las que estamos sintiendo actualmente. Las plantas a carbón forman hollín, lo que puede causar ataques de asma, enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud.
Los niños y los ancianos son especialmente vulnerables a los efectos del hollín, que termina convertido en mercurio líquido. Un estudio realizado por Maartje Sevenster ejecutivo de la consultora holandesa CE Defft, publicado hace tres años, estimó en más de 500 mil millones de dólares el costo en daños a la salud y el medio ambiente producida por plantas de electricidad operada con carbón mineral.
El año pasado China estimó en 300 mil millones de pesos la inversión en medicamentos para tratar enfermedades provocadas por el hollín de sus plantas de carbón.
A partir de ese momento el Congreso chino estableció como fecha tope el año 2015 para sustituir las plantas de carbón por gas natural, energía eólica o hidráulica. Casi tres cuartos de estos daños se deben a la combustión del carbón en China y Estados Unidos, los mayores contaminadores del aire, y menos de 1% se debe a emisiones producidas por actividades de minería y accidentes en todo el mundo.
Caso China
A principio de este mes el Gobierno chino anunció la sustitución de cuatro centrales térmicas de carbón por otras de gas natural para finales del año que viene, en un nuevo intento de combatir la grave contaminación que sufre la capital china y que esta semana, vacaciones por el Día Nacional, es especialmente alta. Según la Comisión de Desarrollo y Reforma Municipal de Pekín, el proyecto costará alrededor de unos 7.790 millones de dólares (35.188 millones de euros) y logrará que, con las nuevas plantas y otros cuarenta proyectos relacionados -de los que no se dieron más detalles-, se reduzcan hasta en 10.000 toneladas las emisiones de gases contaminantes.
Las nuevas centrales generarán 7,2 millones de kilovatios de electricidad a través de gas natural, recoge la agencia oficial Xinhua.
Este servicio eléctrico hasta ahora ha estado a cargo de las cuatro centrales térmicas, que quemaron hasta 9,2 millones de toneladas de carbón en 2012, el 40 por ciento de los 23 millones de toneladas que consumió Pekín en ese periodo.

