Cartas de los lectores



La UASD

Señor director:
En julio pasado por primera vez en su historia una mujer llegó a la rectoría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), cargo que ocupará por cuatro años.
La novel rectora anunció de inmediato que la Primada de América atravesaba por una precaria situación financiera, por lo que precedió a la eliminación de los pagos por concepto de enlaces, incentivos administrativos y sobresueldos, así como la congelación de la nómina.
Hasta el pasado lunes todo parecía a “pedir de boca” para las nuevas autoridades en la UASD, incluso muchos consideraban sospechosa la tranquilidad uasdiana.

Pero con era de esperarse, grupos decidieron darle prácticamente la bienvenida a Polanco, y por varias horas convirtieron el campus universitario en un campo de batalla, resultando heridas dos personas, por el enfrentamiento entre estudiantes y policías.

Ese hecho nos recuerda un disturbio en 2013, donde en sus periferias el coronel la Policía, Julián Suárez Cordero, murió de un balazo a la cabeza y un raso y varios estudiantes resultaron heridos de balas.
Recomendarle que tome medidas para evitar eventos similares, sería un esfuerzo infructuoso, por tratarse quizás, guardando la distancia, de grupos insurrectos.

Mirando en retrospectiva, lo del lunes no difiere a lo que históricamente ha venido ocurriendo en ese centro de altos estudios, donde generalmente las federaciones, en ocasión refrendadas por los partidos, imponen las reglas de la docencia.

En el 2013, la entonces ministra de Educación Superior, Ligia Amada Melo, sugirió a las autoridades de la UASD que solicitaran al Gobierno eliminar el fuero universitario, para que en la academia estatal se estableciera una vigilancia interna, y así evitar que entren personas a alterar el orden.
En principio, la propuesta me pareció descabellada, partiendo de los resultados obtenidos para controlar esos grupos, pero la funcionaria rayaba en la razón.

La Universidad Autónoma, con una matrícula de casi 200 mil estudiantes, es un patrimonio de todos los dominicanos, no un usufructo de algunos “apandillados” que bajo la sombrilla de la lucha colectiva, persiguen el interés particular.

Sugerir qué hacer, no me siento con autoridad para eso, aunque creo que el espíritu que la mayoría de los estudiantes es querer acudir a una UASD donde los conflictos sean cosas del pasado y la docencia regular sea el pan del presente y del futuro.

Atentamente,

Ronny Mateo