La adicción es un problema muy variado y complejo que necesita tratamiento especializado y a tiempo para salvar al paciente, explicó un sicólogo colombiano que atiende en Miami pacientes de Latinoamérica.
Las drogas ilícitas, el alcohol y el tabaco son los culpables de primer orden cuando se habla de adicciones. Sin embargo, se puede ser igualmente adicto a los analgésicos, a los antidepresivos, al ejercicio compulsivo, al trabajo, a la comida e, incluso, a otras personas.
El doctor Omar Mejía, director del área en español del Programa contra la Adicción del South Miami Hospital, dio en Santo Domingo una definición del problema: La adicción es un apego a algo para sentirse bien.
Y resalta que el origen de la adicción puede involucrar factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales.
Los especialistas definen la adicción como una enfermedad que afecta al cerebro y que se caracteriza por la búsqueda repetida y compulsiva de una sustancia o actividad, no importa las consecuencias sociales, psicológicas y físicas. Esto significa que la adicción puede ser de carácter químico o de conducta y que el cuadro de síntomas es el mismo y afecta la calidad de vida de la persona.
»En el caso del alcohol y las drogas ilícitas, influyen la genética, el medio ambiente y la sociedad –por ejemplo, aquellas en las que todo se celebra con alcohol–, pero también lo hace la personalidad, en tanto el individuo siente la necesidad de un trago para desinhibirse socialmente», destaca.
Mdicamentos
Mejía, cuyo programa recibe muchos pacientes de América Latina incluyendo República Dominicana- observa que se depende cada vez más de las medicinas permitidas para calmar sentimientos y pensamientos, al igual que se hace con los dolores físicos. Ese podría ser uno de los diferentes puntos de partida para la adicción a los tranquilizantes, que en términos físicos no tienen mucha diferencia con los calmantes para el dolor.
La adicción se crea gracias a que cierto porcentaje de la dosis de los tranquilizantes, así como de los analgésicos –en especial aquéllos que tienen codeína– se acumulan en el organismo. La gente no se da cuenta, pero, por esa razón el síndrome de abstinencia se puede experimentar hasta 10 días después de haber suspendido las medicinas, indica.
»Por otra parte, el dolor es algo relativo, y cuando se quitan los calmantes viene el síndrome de abstinencia, que indica que el cuerpo necesita más droga, y sus síntomas se pueden confundir con una reincidencia del dolor», explica. Con el uso de los medicamentos aconseja ser cuidadosos.
Esperanza
El sicólogo Omar Mejía, del Baptist Health South Florida (e-mail international@baptisthealth.net) es partidario de buscar otras curas al dolor y la tristeza a través de la meditación, la relajación, la acupuntura y otros recursos naturales. Sostiene que tan adictivos son los químicos como los comportamientos compulsivos hacia el trabajo, las compras o el ejercicio. Y cita el ejemplo de pacientes que no se aceptan a sí mismos y creen buscar una solución si se pasan horas en el gimnasio.

