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Citan estorbos para las clases presenciales

Citan estorbos para las clases presenciales

Santo Domingo.-El estado de deterioro de más de 6,000 planteles escolares públicos y el repunte de la pandemia del coronavirus surgen como los principales obstáculos en el propósito de las autoridades de abrir las clases presenciales el 25 de este mes en el territorio nacional.

El principal temor es que la carencia de agua potable e instalaciones sanitarias, que garanticen la higiene permanente de los estudiantes, provoquen contagios masivos en los planteles, en momentos en que los hospitales públicos y las clínicas están abarrotadas de pacientes enfermos por el virus.

Recientemente, el ministro de Educación, Roberto Fulcar, calificó de alarmante el deterioro de la infraestructuras de miles de planteles y que no están en condiciones de recibir a los alumnos.

Ayer, el Ministerio de Salud Pública afirmó que la ocupación de camas en las unidades de cuidados intensivos en clínicas y hospitales para los contagiados subió en un 55 por ciento, pues de 512 disponibles, 283 están ocupadas.

A dos semanas

A menos de dos semanas de la fecha fijada por las autoridades para abrir las escuelas es poco lo que se puede hacer en materia del debido mantenimientos de esos locales.

Los estudiantes ameritan condiciones mínimas para lavarse las manos, la principal recomendación de las autoridades y de la clase médica, para evitar los contagios.

El deterioro de los planteles es la razón que argumentan algunos dirigentes de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) para oponerse a las clases presenciales en medio de la pandemia.

Algunas seccionales del gremio hicieron la advertencia la semana pasada, en rueda de prensa.
Mientras, crece la presión de los propietarios y directores de los colegios privados para que haya una apertura de las clases, bajo el argumento de que la ausencia de los estudiantes en las aulas los está descapitalizando.

La presión procede, también de los empresarios que suplen al Estado de alimentos, útiles escolares, uniformes, zapatos, libros, materiales de limpieza y otros productos destinados al buen funcionamiento de las escuelas, a quienes la pandemia prácticamente ha sacado del escenario.

Pilar Moreno