Las estadísticas correspondientes al período 2015–2025 muestran que, a pesar de un crecimiento sostenido de la producción nacional, el país no ha logrado aumentar de forma significativa su potencia para cubrir el consumo interno de manera total.
La autosuficiencia o cobertura agropecuaria de República Dominicana no ha incrementado en los últimos 10 años. La misma ha estado estancada entorno al 89 % de la demanda nacional durante ese tiempo, según datos del Ministerio de Agricultura.
Las estadísticas correspondientes al período 2015–2025 muestran que, a pesar de un crecimiento sostenido de la producción nacional, el país no ha logrado aumentar de forma significativa su capacidad agropecuaria para cubrir el consumo interno de manera total.
En promedio, la autosuficiencia de la economía dominicana se ubicó en 88.3 %, con ligeras variaciones anuales que no superan el umbral del 90 % durante esa década.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés), define la autosuficiencia agropecuaria / alimentaria como la condición en la que las necesidades alimenticias de una población, país o región son cubiertas y satisfechas totalmente mediante la producción agroalimentaria local.
Considera que es de suma importancia para el desarrollo de los países, ya que refleja el nivel de soberanía alimentaria, siendo la agricultura un motor vital para la reducción de la pobreza.
Variables agropecuarias
Durante la década, la producción agropecuaria pasó de 167.8 millones en 2015 a 346.7 millones de quintales en 2025, evidenciando una expansión considerable del aparato productivo en un 106.6 %, equivalente a 178.8 millones de quintales.
Sin embargo, este avance ha sido acompañado por un incremento paralelo del consumo. Este creció de 187.6 millones a 388.5 millones de quintales en el mismo período, lo que indica una variación de un 107 % que equivale a un aumento absoluto de 200.9 millones de quintales.
Este comportamiento ha mantenido una brecha estructural constante entre lo que se produce y lo que se demanda, obligando al país a suplir cerca de un 11 % a 12 % de sus necesidades alimentarias a través de importaciones. En ningún año de la serie analizada la producción logró superar el consumo estimado.
El nivel más alto de autosuficiencia se registró en 2016, con 89.7 %, mientras que el punto más bajo ocurrió en 2021, cuando descendió a 86.6 %, en un contexto marcado por disrupciones globales. A partir de 2022 se observa una leve recuperación, alcanzando 89.2 % en 2025.

Últimos seis años
La autosuficiencia agropecuaria dominicana antes de la llegada del Covid en el país era de 88.5%, específicamente en 2019. En consecuencia, este indicador creció apenas 0.70 puntos porcentuales al cierre de 2025, que registró 89.2 %.
Entre 2024 y 2025, la misma se mantuvo intacta. Es decir, que durante el último período anual tampoco hubo un desempeño loable o significativo.
Arroz, carne y habichuela: La bandera
El consumo de los productos que conforman la alimentación típica (la bandera) de República Dominicana no ha sido ajeno al comportamiento de la autosuficiaencia general del país. En el caso del arroz, este mantiene un desempeño sólido dentro del sistema agropecuario, con niveles de autosuficiencia consistentemente altos entre 95 % y 97 % en el período 2019–2025.
Aunque no alcanza el 100 %, se mantiene como uno de los rubros más estables, con una leve variación a la baja en 2024 (95 %) y recuperación en 2025 (96 %), lo que confirma que la producción nacional cubre casi toda la demanda interna, con una dependencia externa mínima.
En contraste, la carne de pollo evidencia una tendencia descendente en su autosuficiencia. Pasa de 97 % en 2019 a 84 % en 2025, con una caída sostenida especialmente a partir de 2021.
Aunque la producción sigue siendo alta, el consumo crece a un ritmo mayor, ampliando la brecha. Este comportamiento indica una pérdida progresiva de capacidad relativa para cubrir la demanda interna en uno de los principales rubros proteicos del país.
Por su parte, las habichuelas (rojas, negras y blancas) muestran el desempeño más débil y volátil. Su autosuficiencia se mantiene en niveles bajos, oscilando entre 37 % y 53 % en todo el período.
En 2024 alcanza uno de sus puntos más críticos (39 %), con una ligera recuperación en 2025 (40 %). Estos datos confirman una alta dependencia estructural de importaciones, posicionando a este rubro como uno de los más vulnerables dentro del sistema agroalimentario nacional.
El estancamiento general del indicador señala que el crecimiento del sector ha sido insuficiente para superar el ritmo de expansión de la demanda interna, impulsada por factores como el crecimiento poblacional, la actividad turística y cambios en los hábitos de consumo.
En ese contexto, el principal reto para el sector agropecuario dominicano no radica únicamente en aumentar la producción, sino en hacerlo a una velocidad mayor que el consumo, con el objetivo de reducir de manera sostenida la dependencia de las importaciones y avanzar hacia mayores niveles de autosuficiencia alimentaria.
