Opinión

Comienzo emblemático

Comienzo emblemático

El 2019 empieza en nuestro país, por sexto año consecutivo, con el nacimiento de una criatura dada a luz por una madre adolescente, mostrando que la maternidad niña es una regla que sobrepasa, más que el entendimiento, la resolución de un problema grande que nos recuerda la gran violencia contra las mujeres en cualquier etapa de su vida.

Esa es nuestra realidad y al parecer, no solo no alcanza el dinero para atender a las dominicanas en riesgo de violencia, que son muchas, tampoco hay capacidad política para enfrentar un fenómeno que afecta a un número preocupante de mujeres en cualquier etapa de su vida, atrapadas en las redes de la pobreza, el abuso y la violencia.

Desde enero a noviembre del pasado 2018, dicen las cifras de la Dirección de Estadísticas y Análisis de la Procuraduría General de la República, PGR, que 145 mujeres murieron violentamente por razones de género, de las cuales, 74 fueron feminicidios íntimos, es decir, ejecutadas por su parejas o exparejas, significando una tasa de 3.08, y al parecer, con una baja de más de un punto respecto al año 2017, cuando hubo 194 feminicidios y la tasa fue de 4.16.

Esfuerzos y recursos contra violencia de género

Para digerir estas cifras, no hay que tomar en cuenta la gran debilidad que significa la falta de un sistema de registro científico y confiable y hay que imaginarse que son ciertas y que, como manifestara la PGR a finales del año pasado, la disminución se debió al plan ejecutado por esa institución desde enero 2018. Además, hay que tener en cuenta que las cifras solo corresponden a las 22 Unidades de Atención especializadas, ubicadas en igual número de ciudades cabecera de provincia, es decir que faltaría contabilizar el fenómeno en 10 provincias.

Si es emblemático que el año comience con el nacimiento de una hija o hijo de madre adolescente, también lo es que, en las 72 primeras horas de 2019, ocurran dos feminicidios de dominicanas, una de 26 años asesinada en el norte de España, y otra de 50 años, en la ciudad de Nueva York. Ambas, ejecutadas por sus parejas, coincidentemente de origen ecuatoriano las dos. Uno se entregó él mismo a la Policía española y el otro, se suicidó tirándose de un sexto piso.

¡Pero exportar víctimas y victimarios, no será mayor problema que tenerlas y tenerlos aquí, en el país, si no hay propósitos desde el Estado, de invertir esfuerzos y recursos para contener estas

El Nacional

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