El Comité Nacional de Lucha Contra el Cambio Climático (CNLCC) advirtió este viernes que la explotación minera en República Dominicana no puede seguir desarrollándose sin controles estrictos de protección ambiental y reclamó que la “concertación nacional” planteada sobre el tema establezca criterios claros sobre el impacto ecológico, el uso del territorio y los beneficios reales para las comunidades afectadas.
El vocero del CNLCC, Enrique de León, afirmó que el país “ha sido repartido tres veces por los políticos” y sostuvo que cualquier diálogo sobre minería debe priorizar la preservación de los recursos naturales y la seguridad ambiental de la nación.
“Nosotros tenemos que abocarnos a esa concertación porque somos una nación pequeña y nuestra plataforma insular es muy susceptible; aquí no se puede hacer minería como si esto fuera un continente”, expresó.
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De León aseguró que las comunidades donde operan proyectos mineros reciben más daños que beneficios y calificó de “insignificante” el 4 % establecido por ley para las localidades impactadas por la explotación minera.
“Si hay minería debe beneficiar a las personas que están directamente afectadas por el extractivismo y cualquier concertación tiene que tomar en cuenta condiciones que favorezcan realmente a las comunidades”, sostuvo.
El dirigente ambiental denunció que este tipo de explotación afecta fuentes de agua para consumo humano, contamina el aire y deteriora otros recursos naturales, citando además los impactos atribuidos a la termoeléctrica Punta Catalina y a la barcaza eléctrica de Los Negros, en Azua.
Indicó que el principal ingreso económico del país proviene del turismo, debido a que millones de visitantes llegan atraídos por “el aire limpio, el buen clima y los paisajes naturales”, por lo que consideró incompatible el desarrollo indiscriminado de actividades contaminantes.
El vocero ambientalista insistió en que la mesa de diálogo sobre minería debe tomar en cuenta la fragilidad de la plataforma insular dominicana, la sobrepoblación y la necesidad de proteger el agua y el aire limpio.
Asimismo, pidió poner fin a la minería a cielo abierto, como la que se desarrolla en Cotuí.
“Eso no debe hacerse en ningún lugar de este país. Hay zonas que no pueden ser tocadas, como la Cordillera Central y la Cordillera Septentrional, porque son fuentes de agua y sus bosques deben preservarse”, enfatizó.
También reclamó una regulación estricta del uso de suelo, respeto a las áreas protegidas y sus zonas de amortiguamiento, así como la preservación de manglares y humedales, los cuales consideró esenciales para enfrentar fenómenos climáticos extremos.
De León sostuvo que el debate nacional debe incluir tanto la explotación minera como la de hidrocarburos y concluyó que “ha llegado el momento de construir una verdadera política de concertación nacional con todos los sectores del país”.

