Como cada Domingo



Un 2019 sin sangre

No sé si será mucho pedir. No tengo idea. Pero estoy asqueado de los hechos de sangre que nos han acompañado, en especial en este fin de año 2018.

Una violencia extrema, sin sentido, regida por el sicariato o los celos, abuso de los hombres y de una mujer que entendieron que su derecho a mantener una relación, estaba por encima de la vida del ser que “amaban” y sancionaron su decisión matándoles.

Me quisiera confesar ingenuo al pedir que ninguna mujer, ningún niño o niña, ningún anciano, debía caer victima de las pasiones y el sentido de posesividad amorosa de los decepcionados.

Quisiera pecar de iluso al pedir que termine la violencia. Que no se registre ni un solo caso más de feminicidio o de hechos violentos (ejecuciones a manos de policías , sicarios o militares).

Sé que pude parecer fantasía de mi parte, pero deseo un país sin violencia. Sin la grosera irrupción de la sangre que cotidianamente nos reportan los medios de comunicación (en modo alguno responsables directos de esta oleada, salvo cuando la proyectan de modo sensacionalista y morbosa, situación que se verifica en contados casos).

No podemos seguir siendo una selva.

Es un atentado contra la existencia del país. Atentan esos hechos contra todos nosotros.
Ya hay que detenerlo.

Usando los mecanismos que sean.

Ya está bueno de permanecer indiferentes ante esta oleada.
La Policía Nacional, en el marco de sus limitaciones, hace lo que puede. Debería hacer más, tener más recursos técnicos, más efectivos profesionales preparados,

La Procuraduría General de la República también debe hacer más.. Mucho más.
Esto es una vergüenza nacional.