Contribuyo, luego soy



Eduardo Álvarez

En el Registro Civil eres, primero, un nacional, entonces un ciudadano dominicano. Así como para la DGII eres un contribuyente, para los partidos y la JCE, un votante y en los negocios, un cliente o proveedor. El asunto es que la vida te vincula a un régimen social, político y económico del que sólo te liberas cuando partas.

“Cogito ergo sum”, pienso por tanto soy. Descarte lo tenia bien claro en materia filosófica, lo cual se traduce y refleja en todo tipo de relación. La cuestión es lograr el balance. Es bueno saber qué tanto soy en cada caso. ¿Más ciudadano que contribuyente, o al revés? ¿O tan votante como ciudadano y contribuyente?.

Revisado el tema, debemos concluir en que somos mil veces más contribuyentes que cuidamos, y ni siquiera comparemos el reducido rol de elector a que hemos sido relegados. Pruebas al canto: naces, y tienes un registro, cuando no difuso, deficiente. Tómate la molestia de obtener un documento de identidad, a saber, acta de nacimiento, cédula, pasaporte, licencia de conducir, en fin.

Como elector, tiene los días contados. La ley 33-18 sobre Régimen Electoral no te deja otra opción. Y no es un chiste, ni siquiera de mal gusto. Tienes el 6 de octubre para elegir candidatos en primarias y el 27 del mismo mes para hacerlo por otros métodos, el 6 de febrero del 2020 puedes elegir las autoridades de tu municipio o distrito, y el 17 de mayo de ese año al Presidente y a los congresistas.

Eres, en cambio, un contribuyente 24/7, produzcas o no, sin importar la edad. Estás bajo control en forma exagerada e inevitable. Pagues o cobres, la DGII no te pierde ni pies ni pisada. No tienes escapatoria. Así como el Registro Civil te sirve lento y precario, el organismo recaudador lo hace igual de difícil, por motivos diferentes. No hay excesos bondadosos ni funcionales. La virtud estaría en alcanzar el equilibrio entre ser ciudadanos, contribuyentes y electores eficientes.