“De genios y locos”, risas y drama desde la locura



¿Conoces la vía láctea? de Karl Wittlinger, es la pieza alemana de culto que en la post guerra alcanzó mayor cantidad de representaciones en su país de origen, al punto de que en un momento, estuvo siendo montada en 35 salas.

La obra es ahora montada en el país con el título “De genios y locos”.
La psicología ha establecido los dos grandes temas de preocupación de la humanidad: la muerte (inevitable la parca y destino absolutamente seguro), y la locura, que se resuelve en la desintegración, en la nada, por cuanto implica perder la identidad y la conciencia. Es decir: existir sin saber que se existe. Y eso es uno de los dramas más fieros y amargos que se pueda vivir.

La obra que dirige Germana Quintana y que concita a escena a Exmín Carvajal y Johnnié Mercedes, dos actores de trayectoria reconocida por la labor que han desarrollado, es atractiva y tiene fuerza: un paciente mental interno en un manicomio convence al médico para representar su vida ante los demás internos y vivir otras existencias.

En la guerra, José Blanco pierde todos sus documentos de identidad y se queda con los de un soldado muerto: Juan Negro. Cuando regresa a su pueblo le han dado por muerto y a nadie le interesa que siga vivo y José Blanco descubre lo difícil que es estar estadísticamente muerto y biológicamente vivo.

Actuaciones

Exmín Carvajal (Doctor Neuros, Krumber, Sr. Segurola, Salvatore Diavolo y Ben) y Johnnie Mercedes (Hombre y Doctor en jefe) desarrollan los roles múltiples evidenciando su camaleónica capacidad para dar vida a personajes distintos y lo hacen con pasión, generando buen impacto en el público.

El montaje “De genios y locos” es una excelente opción para disfrutar de teatro profesional el fin de semana. La recomendamos, Además de un buen rato, la reflexión sobre la locura, nos llega a todos.

UN APUNTE

El tono
Probablemente el tono que se le imprime al montaje alemán pudo haber sido mejor, con un tratamiento que incidiera de mejor forma en el sarcasmo, la ironía y el drama que involucra el genial texto de Wittlinger. La frase final, al estilo poesía coreada, resta mucho al valioso aporte interpretativo que hacen Carvajal y Mercedes, siendo absolutamente necesario.