No todos los malestares digestivos vienen de enfermedades. A veces, están directamente relacionados con los alimentos que comemos con más frecuencia de lo que pensamos. Y es que, lo que entra como placer, puede resultar pocas horas después en una molestia. El picante, las frituras y el alcohol no solo conquistan el paladar, también ponen a prueba tu sistema digestivo.
Entonces ¿Qué pasa cuando consumo frecuentemente estos alimentos? Según explica el doctor Humberto Brito Leclerc, la respuesta más común del organismo es la inflamación e irritación de la mucosa gastrointestinal.
“Las frituras, por su alto contenido graso, retrasan el vaciamiento gástrico y aumentan la secreción ácida, lo que favorece pesadez, distensión y reflujo. El alcohol ejerce un efecto tóxico directo sobre la mucosa gástrica, debilitando su barrera protectora y aumentando el riesgo de gastritis y úlceras. El picante, especialmente la capsaicina, puede estimular la secreción gástrica y provocar irritación intestinal en personas sensibles, generando dolor o diarrea” agregó el especialista en medicina interna – fellow gastroenterología.
La forma en que el organismo reacciona puede variar considerablemente entre individuos, por lo que no existe una cantidad universalmente segura.
En ese sentido, el galeno destaca que, la tolerancia depende de factores individuales como la sensibilidad digestiva, la presencia de enfermedades como: reflujo, gastritis o intestino irritable, así como, la microbiota intestinal y la frecuencia de consumo. Advirtió que, en personas sanas, pequeñas cantidades pueden ser bien toleradas, pero en pacientes con condiciones digestivas, incluso dosis bajas pueden desencadenar síntomas.
Te puede interesar: No es hambre… es esto lo que te hace comer sin control

Seguro te estarás diciendo: “pero consumo uno de estos alimentos, más que otro” o “de los tres (picante, frituras y alcohol) solo consumo uno”. Entonces, surge la interrogante, ¿Cuál de ellos suele ser más agresivo para el estómago?
Desde el punto de vista clínico, el alcohol suele ser el más agresivo, esto debido a su efecto tóxico directo sobre la mucosa gástrica, revela el doctor Brito Leclerc, quien consulta en el Hospital Salvador B. Gautier. “Las frituras ocupan el segundo lugar por su impacto en la digestión y la secreción ácida. El picante, aunque frecuentemente señalado, generalmente actúa más como desencadenante de síntomas que como causa primaria de daño estructural en personas sanas”.
En medio del antojo, aparece la frase “una vez al año no hace daño”, la cual termina volviéndose frecuente y funcionando como una forma de justificación, sin percatarse de las señales que manda el cuerpo como advertencia de exceso.
Te puede interesar: Colesterol: el asesino silencioso del sistema cardiovascular
Entre las señales enlistadas por el galeno, las más frecuentes son: acidez recurrente, ardor en la boca del estómago, inflamación persistente, eructos frecuentes, digestiones pesadas, dolor abdominal y cambios en el hábito intestinal. “Estos síntomas indican que la mucosa digestiva está siendo irritada de forma repetitiva” enfatizó.
Recomendaciones
Es bueno aclarar que, la cuestión no es dejar de consumir estos alimentos, sino aprender a disfrutarlos con moderación, sin afectar la salud digestiva. En tal sentido, el gastroenterólogo Humberto Brito Leclerc, recomienda: evitar el consumo en ayunas, no combinar múltiples irritantes (como alcohol con frituras), reducir la frecuencia, optar por métodos de cocción más saludables y prestar atención a la tolerancia individual.

