Editorial

Desgracia

Desgracia

El dato de que solo en la maternidad Nuestra Señora de la Altagracia se registraron el año pasado más de cinco mil partos  en adolescentes, incluido 209 niñas embarazadas  en edades de 11 a 14 años, debería  alarmar a autoridades y sociedad.

 Es de suponer que esa cifra al menos se duplica si se  ausculta en  las estadísticas de los demás hospitales públicos de maternidad, donde se producen miles de partos  de alto riesgo, la mayoría entre jóvenes de 15 a 17 años.

Si alguien todavía no se lleva las manos a la cabeza con la  anterior revelación, entonces hay que señalar que el hospital de maternidad del Distrito Nacional registró  el año pasado 2,733 partos de menores embarazadas por primera vez, pero el total de adolescentes con más de un alumbramiento fue de siete mil 625.

¿Cómo explicar que dos niñas de 10 y 11 años estén recluidas en el hospital Juan Pablo Pina con embarazos de alto riesgo, sin el pesar de que esos casos dramáticos no han convulsionado a la sociedad?

Duele decirlo, pero todas las  maternidades reciben a diario niñas y adolescentes  convertidas en madres prematuras, muchas de las cuales mueren o perecen  sus criaturas en tan inusuales partos.

Estado y Gobierno carecen de políticas  efectivas de protección a los menores y mucho menos de educación respecto al sexo prematuro, pero lo que es peor, el Ministerio Público no parece cumplir con su rol de protector y custodia de niños, niñas y adolescentes.

 El drama del elevado número de niñas  violadas o embarazadas se agrava a causa de los altos índices de  defunción familiar o paternidad irresponsable, lo que causa  deserción escolar o expone a  niños y niñas  al peligro de  agresión sexual.

De nuevo se reclama al Gobierno, Congreso, Ministerio Público, Justicia y sociedad  que no sean indiferentes ante la desgracia y tragedia que significa  que  el 25 por ciento de los partos en maternidades públicas corresponden a menores y que más de la mitad de las madres prematuras  vuelven a embarazarse antes de cumplir la mayoría de edad.

El Nacional

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