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Educación decepciona

Educación decepciona

Manuel Fermín

Conocido el desbordamiento que arrasó con las cuentas públicas, uno esperaba que después de estos juicios que destapan el modus operandi de tantas anomalías que ocurrieron tendríamos que esperar un largo tiempo para verlo de nuevo. Pero no, los testimonios servidos por oferentes de materiales y servicios escolares y las evaluaciones de la Dirección de Contrataciones Públicas, recreaban la estafa reaparecida.

Como si se hubiera pretendido rehabilitar el periodo recién pasado, abriendo el debate que no versaba sobre transparencia y lealtad institucional, sino de censura a cuadros del Ministerio de Educación señalados en actos de corrupción.

Desde luego, surgen fuertes descalificaciones hacia el hoy Ministro sin Cartera, haciendo de la realidad política lo más desfavorable para el Gobierno y para él mismo que pierde credibilidad política después de este naufragio como capitán de Educación, y que obligará a rastrear las huellas de su paso por el abultado presupuesto, aunque pretenda eludir responsabilidades frente a hechos prácticamente comprobados.

El Gobierno se vio en la necesidad de sacar la cabeza del agujero del avestruz al ver disminuido su crédito,pues cada vez más el ex ministro caminaba hacia el enfrentamiento continúo acumulando reveses y a la vez traicionando al Presidente por lo que quizás no merece su respeto y no tendrá ganas de volver a utilizarle donde se necesite una solución.

Si a ello agregamos que hay una educación frágil y que vive en crisis desde hace muchos años, donde se desmoronan los principios con docentes costosos y mal preparados, baja calidad de aprendizaje y abandono escolar, y el daño mayor que es el ahíto dinerario del 4% que ha convertido en un ministerio botín al Ministerio de Educación, entonces vivimos un esplendoroso fracaso.

Es evidente que ante tantas prácticas torcidas no permitamos que el comportamiento connivente que otros han tenido con el crimen de corrupción se afiance en el país. En definitiva, seguimos con sospecha la perezosa actitud del poder político contra este mal.

Manuel Fermín

Manuel Fermín