Educación obsoleta



El objeto de la educación a nivel inicial y secundario es que esta le otorgue al individuo las herramientas necesarias para su desarrollo personal, es por ello que la educación no se debe planificar para el mundo que tenemos hoy, sino para el mundo que viviremos mañana.

En una sociedad donde los cambios vienen produciéndose de manera exponencialmente más acelerada, es necesario replantearnos la forma misma en que nos educamos.

Hoy en día es posible para una porción significativa de la sociedad dominicana hacer una vida ordinaria con solo haber logrado un bachiller o, como en muchos casos, sin siquiera haber terminado la escuela, pero es altamente improbable que esto seguirá siendo posible antes de que termine la próxima década. Y la realidad es que no estamos ni remotamente preparados.

La eliminación de los motores de combustión, que ya está en marcha, significará el fin de los talleres.

La expansión del uso de vehículos de conducción autónoma, que ya está en franco crecimiento, pondrá fin a los choferes. La automatización de todas las tareas en el hogar, que se está popularizando, reducirá el uso de servicios domésticos. Las compras remotas o por internet de bienes de bajo costo, que hoy ya es parte de nuestro día a día, eliminará la venta informal de bienes.

La mayoría de los trabajos de los que depende la población que no hizo estudios universitarios o vocacionales en nuestro país están condenados a desaparecer en los próximos años. Peor aún muchos de los trabajos profesionales, como abogados, doctores, arquitectos, ingenieros civiles, etc., tampoco están muy seguros en el mediano y largo plazo.

No bastan los conceptos tradicionales de la enseñanza

Frente a esa realidad debemos repensar la educación que estamos facilitando en nuestras escuelas. No basta con el manejo de la lectura, la escritura, matemáticas básicas y algunos conocimientos culturales y cívicos; el pensamiento crítico es fundamental, pero también lo será la programación, el conocimiento en ciencias aplicadas, tecnología, ingeniería y matemáticas avanzadas.

El ciudadano del 2030 no podrá limitarse a comprender y ejecutar tareas, sino que este deberá ser capaz de elaborar sus propias soluciones y aplicar su propio ingenio para la ejecución de objetivos cada vez más complejos. El método educativo actual en la República Dominicana no da respuesta a esa necesidad y luce enfocado en objetivos obsoletos maquillado con herramientas de relativa modernidad.

El mundo está cambiando más rápido para la actual generación de lo que jamás ha pasado para todas las generaciones que le precedieron, y la realidad es que no fuimos educados para adecuadamente adaptarnos y asimilar estos cambios; es por ello que es sumamente importante otorgarle esas herramientas a las generaciones que nos seguirán.