Cójanlo

Educación se premia

Educación se premia

Sede del Ministerio de Educación, en Santo Domingo.

Al margen del esfuerzo que hayan realizado sus empleados, con la mala  respuesta a muchos problemas y los conflictos que ha generado, el Ministerio de Educación está lejos de ser un ejemplo de eficiencia.

En más de un año sin docencia presencial la cartera no tuvo tiempo de concluir la reparación de muchos planteles, las licitaciones para la compra de equipos están en litigios judiciales, se anularon concursos para contratar profesores y hasta los pagos con cheques a sus servidores degeneraron en un caos.

Pero en una evaluación del Gobierno los escándalos fueron relegados y se reconoció el gran esfuerzo de la cartera que dirige Roberto Fulcar, al menos en el aspecto administrativo. Por esas notas los empleados, no los docentes, recibirán un sueldo adicional en las navidades.

Es justo reconocer, sin embargo, que durante la pandemia la cartera fue diligente en la compra de equipos y la contratación de medios para evitar la interrupción de la docencia. No deja de intrigar la calificación y el premio para una entidad que ha estado en el centro de diferentes conflictos y que en calidad de la enseñanza no acaba de exhibir buenas notas

El Nacional

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