Ejercicios en embarazo ayudan cerebro del bebé



 

Según estudios divulgados en España, bastan 20 minutos tres días a la semana para que bebé muestre diferencias cognitivas; este hábito también ayuda a reducir la obesidad infantil

MADRID. (elmundo.es). Hacer ejercicio (moderado) durante el embarazo, un ingrediente estrella de una receta que se prepara durante nueve meses para tener un bebé con un desarrollo cognitivo superior. “Basta con 20 minutos tres veces a la semana”, afirma un equipo de investigadores de la Universidad de Montreal y del Hospital infantil Ste-Justine (ambos en Canadá).

Una ventaja que se suma a otras ya descritas en la literatura científica. Según estudios previos, realizar ejercicio moderado durante la gestación reduce el dolor en la cintura pélvica (presente en la quinta parte de las embarazadas), también la depresión (según un trabajo de ‘Annals of Behavioral Medicine’, el 11% de las embarazadas sufren depresión en el periodo prenatal) y el riesgo de preeclampsia (hipertensión gestacional, una de las complicaciones más graves de la gestación que afecta a cerca de un 10% de las mujeres que esperan descendencia).

Además, señalan los expertos, este hábito tan saludable conduce a una pequeña reducción en el peso del bebé al nacer. Dado que un tamaño grande en el parto se asocia con un mayor riesgo de obesidad, decía el autor, de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), una reducción limitada en el peso podría tener beneficios a largo plazo sobre la salud de los hijos, al disminuir este riesgo en años posteriores de su vida.

Suficientes motivos como para poner en marcha al cuerpo y no dejarse llevar por la pereza. Concretamente, este nuevo estudio, que se acaba de presentar en el Congreso Anual de Neurociencia celebrado en San Diego, indica que “el ejercicio durante el embarazo mejora el desarrollo cerebral del niño”, señala el líder del equipo de investigadores, David Ellemberg. Aunque ya se habían obtenido resultados en la misma línea en animales, “éste es el primer ensayo clínico en humanos que mide el impacto de este hábito durante los nueve meses de gestación en el recién nacido”.

Teniendo en cuenta que el ejercicio es beneficioso para el cerebro del adulto, “la hipótesis también incluye al niño mediante acciones de la madre”, supone Ellemberg. Para verificarlo, inició este nuevo trabajo, que se centraba en el segundo trimestre del embarazo. De forma aleatoria, se formaron dos grupos con las gestantes: uno sedentario (con ocho recién nacidos) y otro activo (formado por 10 bebés), en el que tenían que practicar ejercicio de intensidad moderada durante 20 minutos tres días a la semana.

Después, se evaluó la actividad cerebral de los recién nacidos entre su octavo día de vida y el duodécimo, mediante una exploración neurofisiológica, la electroencefalografía, que graba la actividad eléctrica del cerebro (en reposo, vigilia o sueño). “Utilizamos 124 electrodos colocados en la cabeza del bebé y esperamos a que el niño se quedara dormido en el regazo de su madre. A continuación, medimos la memoria auditiva a través de la respuesta inconsciente del cerebro a los nuevos sonidos”, explica otro de los investigadores, Élise Labonté-LeMoyne.

Los resultados, concluye, “demuestran que los bebés nacidos de las madres que eran físicamente activas tenían una activación cerebral más madura, lo que sugiere que sus cerebros desarrollaron más rápidamente”. El siguiente paso, en el que de hecho ya están trabajando los autores, consiste en evaluar la evolución cognitiva, motora y del lenguaje de los niños más adelante, cuando tienen un año, para confirmar que las diferencias se mantienen.

Dado que este estudio es muy preliminar, apunta Guillermo García Ribas, Coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), “habrá que ver en futuras investigaciones si este hábito puede marcar de por vida”. Sin duda, agrega, “existen otros muchos condicionantes a lo largo de la vida que también mejoran el desarrollo cerebral”. Lo cierto es que hasta el momento, “lo que más se ha estudiado durante los nueve meses de embarazo son los efectos de la música, la dieta y las terapias de relajación en el cerebro del bebé y, aunque los resultados han sido positivos, no son tan marcados como los de este estudio”.

“Confiamos en que este tipo de trabajos orientarán las intervenciones de salud pública y la investigación sobre la plasticidad del cerebro. Es importante que las mujeres cambien sus hábitos, teniendo en cuenta que el simple hecho de hacer ejercicio durante el embarazo marcará una diferencia en sus hijos”, agregan los autores.