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El agua es vida

El agua es vida

Elvis Valoy

Por los trágicos resultados de la funesta combinación del cambio climático y la urbanización irresponsable, que han originado los últimos diluvios en el territorio nacional, se hace impostergable la construcción de obras integrales que resuelvan, de una vez y por todas, los graves problemas de las inundaciones y los desbordamientos, los cuales ya se han cobrado decenas de vidas y han causado millonarios daños materiales al país.

La acostumbrada indiferencia de los gobiernos ha agravado estos males, haciendo que cualquier llovizna convierta calles y avenidas en ríos, demandando urgentemente sus soluciones, sin importar el precio económico a pagar.

Drenaje pluvial y sanitario son obligaciones apremiantes que requieren el anárquico proceso urbanístico que no resiste ni improvisación ni prórroga. Pero ambos sistemas hídricos tienen complementos que al final hacen la obra práctica.

Y es que se hace imposible pensar en drenaje pluvial como una vía expedita que simplemente lleve al Mar Caribe las aguas dulces que el cielo como bendición nos manda (a veces maldición si causan desgracias). En estos tiempos sería un crimen prescindir del H-2-0 de esa manera.

De ahí que un proyecto de drenaje pluvial y otro sanitario demande construcciones colaterales, como son plantas de tratamiento, que hagan que esas aguas retornen y sean utilizadas de diferentes modos en el país. Sé que pensar en un lago artificial con ese líquido es extremadamente costoso, pero el diseño de un reservorio sí beneficiaría la ciudadanía que aprovecharía el reciclaje acuífero en su totalidad.

Estoy seguro que tanto Carolina Mejía como Domingo Contreras, ambos aspirantes a la alcaldía del Distrito Nacional, ya han tomado estas variables en cuenta en sus propuestas de campaña.

Asimismo, otros ediles en otras localidades de la geografía nacional tienen contempladas estas ineludibles medidas.