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EL APÓCRIFO: Gerardo Castillo

EL APÓCRIFO: Gerardo Castillo

La poesía es un árbol cuyas raíces dan al agua. Lo mismo sucede con la creación, tanto en prosa como en verso del poeta Gerardo Castillo. Escribe, indistintamente, prosa y poesía lúcidamente y con sensibilidad. Con cuatro libros publicados, dos de poesía y dos de prosa, que dan testimonio de su compromiso con su vena creativa. De poesía, “Salmos apócrifo”, Dragón editorial, tercera edición, 1996 y “Poesía inmóvil”, Dragón editorial, primera edición, 2008. De prosa, “Entre dragones”, Editorial Perla, Segunda edición 2002” y la novela, “Invocar a un ángel”, Dragón editorial, Primera edición, 2011.En un espacio de tiempo lineal que dice cómo entiende la creación literaria. A su producción debe añadírsele también “Flor de cactus”, Antología de Poesía edición del Ministerio de Cultura, 2015, sobre el Sur del país, sus cantores representativos y no tan representativos, que nos dice lo fértil que es esa región para la sensibilidad en lo que tiene que ver con la poesía.

La producción creativa espaciada de Gerardo Castillo podría llevar a pensar, cosa que no es así, que abandonó el oficio, que en Gerardo Castillo no es oficio, con el respeto de los que lo consideran, sino juego en su más pura acepción de su personalidad y ante la vida. Que entienda la creación como un juego no tiene nada que ver con su actitud ante la vida. En él la maduración de creación es lenta, aunque sus productos de a pensar lo contrario.

Llevan a pensar en el carácter experimentar de sus obras desde su primer libro, “Salmos apócrifos”, que posee el don del drama del hombre sin menoscabo de la angustia tomando como fundamento la Biblia, sus sapiencias para acercar al hombre así mismo en interrogaciones sucesivas.

Cotidianidad y reflexión conjugadas en la más alta incertidumbre del hombre que vive su pasado y su presente a partir de la escritura, lúcida, en su caso. Una creación escrita para el silencio del contemporáneo sin que al autor le preocupe. La escribió y ya están convertidos en raíces. Toda escritura lo es. El viento huracanado pertenece al quien las lees en el tiempo en el que están situadas. “Entre dragones”2002, le llamo micro relatos, escritos antes de ponerse de moda, su segundo libro. Que ganan tanto en brevedad como en profundidad, siempre sin abandonar lo cotidiano como absurdo y por qué no, en realismo tanto fantástico como en su acepción primera, que ocupa de relato a relato calidad escritural, obvio e inventiva creativa, más que obvió.

Toda su obra es producida, escrita en espacio suficiente para el olvido, pero aún hubiesen sido publicadas llevándose los nueves meses de un parto, no hubiesen significado nada ni para los escritores dominicanos ni para los lectores.
Espera ser más conocida como toda la literatura criolla. Además, a sus obras le acompaña, en su juego con la realidad como es su personalidad, su don de ser humano.

Una parte de su producción literaria es agua meiótica porque encierra otras creaciones y apócrifa por lo subversivo que encierra en su totalidad.

Su única novela publicada hasta ahora, “Invocar a un ángel”, 2011 como ejemplo ilustrativo. Es una novela lúdica en su acepción más general y dialógica a la vez aun cuando el dialogo no se presente de manera tradicional sino cuando el autor omnímodo, como voz en off se oye cerca o lejos, por tema el anclado en lo erótico.

Atrevida e irreverente y por qué no, desafiante hasta para él mismo autor, que al proponerse escribirla hecha a mano de su sapiencia lúdica y el carácter festivo de su personalidad.

Entonces llega “Poesía inmóvil”, 2008, como juego de la inteligencia ante el lenguaje y el tiempo. Donde vuelve a tomar el carácter experimental, la densidad, la economía del lenguaje para acércanos a su imaginario en evolución.
Damos lo que llevamos dentro. Gerardo Castillo, este poeta y narrador. Trae donde quiere que llega la alegría, el don de la amistad y la empatía sin máculas. Todo esto viene al caso como un instructivo para su lectura sin bulla del hombre creador, poeta y prosista, pues su búsqueda ante la creación está precedida de la alegría de la vida y de la responsabilidad ante los demás y en sí mismo.

Amable Mejía
amablemejí[email protected]
El autor es escritor.

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