Cójanlo

El caso del pollo

El caso del pollo

Al disponer la cuestionada importación de carne de pollo el ministro de Agricultura no quiere que al Gobierno vuelva a sorprenderlo otra crisis como la que disparó por las nubes el precio del alimento.

Algunos avicultores se han opuesto a la decisión bajo el alegato de que existe capacidad para suplir demanda, pero es obvio que Agricultura, cuyo titular es un hombre del campo, no quiere asumir riesgos.

Limber Cruz no lo dirá, pero conoce muy bien los intereses, incluidos políticos, y todo lo que se mueve alrededor de la producción y distribución de la carne blanca.

En el alza que puso en ascuas a los consumidores no solo intervinieron factores económicos, la especulación entre ellos, sino otros distantes de la oferta y la demanda.

Desde que se autorizó la importación más de 15 empresas comenzaron de inmediato a adquirir el producto en el exterior, lo que obliga a los avicultores a sincerar los precios.

Agricultura sabe que las importaciones afectan a los productores, pero la manipulación con los precios castiga a los consumidores. Y que las guagüitas del Inespre son un paliativo sin incidencia en la reducción de los precios.

El Nacional

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