El papa Francisco ha pedido repetidas veces perdón por los abusos sexuales perpetrados por curas contra niños y madres solteras, por los líderes de la Iglesia que guardaron silencio ante esos crímenes penales y faltas eclesiales, al tiempo que prometió ser firme y decidido en la búsqueda de la verdad y la justicia.
Francisco enfrenta una crisis de reputación que afecta a la Iglesia católica, agravada después que un gran jurado estadounidense estableciera que 300 sacerdotes de Pensilvania habían abusado de más de mil niños durante un periodo de 70 años, ocasión cuando también el pontífice presentó disculpas a la feligresía.
Nunca antes en la historia moderna de la Iglesia un pontífice había enfrentado de manera tan decidida la pedofilia y abusos sexuales imputados a obispos y sacerdotes en todo el mundo, como lo demostró su reciente visita a Irlanda donde pidió perdón por los curas que maltrataron a mujeres albergadas en hogares de acogida.
Aún en medio de tan mayúsculo escándalo, más de 500 mil personas recibieron boletos para participar en una misa al aire libre que presidió Francisco en Dublín, señal de que los feligreses respaldan la cruzada que ha emprendido el Papa contra la pedofilia y los abusos sexuales en la Iglesia.
El pontífice también enfrenta ataques del sector ultraconservador del catolicismo, con el pedido de renuncia que le reclamó el arzobispo retirado Carlos Maria Vegano, definido como el “enemigo del Papa”, al acusarlo de encubrir al cardenal Theodore McCarrick imputado de abusar sexualmente de un adolescente, a quien Francisco apartó de sus funciones y puso en retiro.
Aunque muchos años de escándalos han mermado la credibilidad e influencia de la Iglesia en muchos países, el liderazgo de Francisco y su firme determinación de perseguir y castigar los casos de pedofilia y abusos sexuales ayudan al retorno de la confianza de la feligresía, como lo demostró la masiva presencia de católicos durante su visita a Irlanda.
El alto clero debe colaborar con la justicia laica en la tarea de identificar, acusar y condenar a curas, sacerdotes u obispos que incurran en pedofilia o abusos sexuales, tal y como ha reclamado el papa Francisco, quien también ha tenido la grandeza espiritual de pedir perdón en su nombre y en el de la Iglesia por esos crímenes.
La Iglesia católica dominicana tiene el compromiso de orar intensamente para que Dios ilumine al Papa en tan trascendente cruzada, además de las previsiones de lugar para que nunca más se perpetre en su seno un caso de pedofilia o abuso sexual, y que si así sucediere, el o los responsables reciban el castigo condigno de la justicia terrenal.

