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El rebote y el miedo

El rebote y el miedo

Susi Pola

En este resucitar de 2026 durante esta Semana Santa que acaba de pasar para quienes fue reflexión y tranquilidad llegó el asombro frente a la situación mundial que afecta a todos los países en un rebote económico obligado y constante.

La falacia de la “supremacía judía” presentada por el sionismo como una ideología judía -al igual que otras supremacías blancas históricas- es una propuesta étnico racista y colonialista de desestructuración de la humanidad con fines de exterminio por el poder económico y el control del mundo.

Nos cuesta presenciar cómo, a través del discurso distorsionado, el mundo está siendo dirigido por creencia ligadas a emociones intensas de “pertenecía grupal” con un pensamiento dirigido que representa a las personas congregadas a él, con todo y propósitos teocráticos que, a la luz de la razón, resultan blasfemias.

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El “efecto rebote o de retroceso” -backfire effect- estudiado en el contexto de ideas y creencias políticas, personales, científicas, dicen algunos exponentes como el politólogo estadounidense Brendan Nyhan experto en el tema de la desinformación en la era digital, tiene como una de las emociones impulsadoras el miedo profundo al aislamiento a cuestionar las decisiones pasadas, dejando de funcionar bajo los principios racionales.

Y los derechos humanos, aún los fundamentales, la inclusión de todas las personas de manera igualitaria y respetuosa les hace temer la pérdida de la identidad paradigmáticamente asumida e internalizada. Porque la práctica de los DDHH garantiza la dignidad de todas las personas y eso de “repartir el poder” para que alcance para la totalidad, asusta.

Como dice la psicóloga estadounidense Tara Branch, “Las manifestaciones globales del sufrimiento, la violencia, la opresión de las poblaciones no dominantes, el consumo insostenible y adictivo que amenaza a este planeta surgen del miedo y tienen su origen en sentimientos de separación y alteridad.”

Un desafío grande que presenta esta gran crisis que nos envuelve – en futuro mediato y a mediano y largo plazo, probablemente- de gran choque generacional marcado por el llamado “efecto Dunning-Kuger”, aludiendo a quienes desde la Sicología Social analizaron el fenómeno de este milenio en avance, donde las habilidades personales empobrecidas de emociones positivas suelen sobreestimar las propias capacidades, y por el contrario, las personas más competentes reducen su autorreconocimiento. 

Y es ahí cuando tanto se dificulta entender que está pasando y cómo saldremos de este enredo irracional en el que “la ignorancia genera más confianza que el conocimiento” viendo que quienes dicen saber, no saben.

Necesitaremos mucha luz de pensamiento.