Espacios públicos sirven de dormitorios a indigentes

Indigentes durmiendo en calles, avenidas y espacios publicos de Santo Domingo Este. (El Nacional. Jorge Gonzalez)
Indigentes durmiendo en calles, avenidas y espacios publicos de Santo Domingo Este. (El Nacional. Jorge Gonzalez)


Santo Domingo.-Cuando empieza a caer la noche, decenas de personas, en su mayoría hombres indigentes, drogadictos, sin techo o enfermos mentales, comienzan a ocupar los rincones debajo de los elevados y en bancos de los parques del Gran Santo Domingo, ya que estos espacios se han convertido en sus dormitorios y lugar de descanso.

Entre basura, mugre, ratas, alimañas, malos olores, el dióxido de carbono, las bocinas o el humo que expelen los vehículos, estos indigentes, muchos son desquiciados mentales o adictos, se ubican en un lugar cómodo y seco donde puedan protegerse de la intemperie o la lluvia, para así tratar de dormir o simplemente descansar hasta el otro día.

Son cada día más las personas deambulantes que se alojan en estos espacios públicos, donde duermen, comen y realizan sus necesidades fisiológicas.

Muchas de esas personas, cubiertas de harapos malolientes, generalmente sobreviven en condiciones de abandono extremo, con enfermedades físicas y mentales que al no ser atendidas a tiempo los afectarán en su vida.

A ellos no les importa si es sobre tierra o cemento que dormirán, ya que cartones, sacos, trapos o periódicos viejos les servirán como colchón. No les hará falta energía eléctrica. Las luces difusas de los vehículos y los faroles del alumbrado público les proporcionarán la visibilidad que necesiten para acomodarse, comer algo o hacer sus necesidades.

No se preocupan por encontrar agua para el aseo, menos aún por un sanitario para hacer sus necesidades. La oscuridad de los rincones les proporciona la privacidad que para nada les importa, ya que solo buscan descansar sus pies descalzos o mal calzados y sus cuerpos cansados de vagar, sobrevivir y sufrir.

Drama y falencias

El drama que viven los indigentes, enfermos mentales, dragadictos o “piperos” en las vías, en el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, es un mal que podría resolverse en poco tiempo y con baja inversión si existiera el interés estatal o municipal.

Todas las nuevas instalaciones hospitalarias están provistas, según han explicado las autoridades del Ministerio de Salud Publica, de una unidad de psiquiatría, donde serán atendidas las personas con trastornos mentales ambulantes.

Ya existe un protocolo para que estas personas enfermas sean identificadas y trasladadas a los centros donde deberían ser atendidas. Sin embargo, por años se ven a los mismos enfermos de siempre ambulando por las calles.

Los otros dos casos a tomar en cuenta son las casas de acogidas. Estas no conllevarían un gasto muy extraordinario.

En décadas pasadas, la Ciudad Colonial era el área que concentraba la mayor cantidad de personas con problemas mentales e indigentes, debido a la numerosa cantidad de templos religiosos, parques y restaurantes, y sobre todo la escasa vigilancia y el gran flujo de personas y turistas que transitaban por sus calles, que les daban limosnas y sobras de alimentos.

Hoy día, todo esto ha cambiado, ya que estas personas han encontrado en las grandes estructuras de concreto de los elevados y puentes, y las modernas glorietas de los parques, mejores espacios para protegerse del sol, la lluvia, el sereno, el frío y contaminación.

Indigentes durmiendo en calles, avenidas y espacios publicos de Santo Domingo Este. (El Nacional. Jorge Gonzalez)
Indigentes durmiendo en calles, avenidas y espacios publicos de Santo Domingo Este. (El Nacional. Jorge Gonzalez)

 

Lugares

Todas las noches, las calles, avenidas, parques y áreas verdes del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo son usadas como albergue por estos seres olvidados que luchan por sobrevivir, sin saber que lo peor cuando termina un día es que otro comenzará.

Durante un recorrido, fueron identificados algunos de los sitios que muestran personas aun durmiendo con una aparente placidez, a pesar de que el sol martilleaba con sus rayos de luz y el bullicio de una ciudad que se despierta y dinamiza.

El elevado de la avenida 27 de Febrero, posiblemente sea el lugar que más indigentes cobije durante la noche o el día, a tal punto que se pueden observar unas especies de casas de campañas levantadas con ropa, sábanas viejas y cartón.

Todo inicia donde comienza el elevado en la cabeza del puente Juan Bosch, ya que en todo el trayecto hasta llegar a la calle San Martin, diariamente decenas de indigentes empiezan a llegar desde que anochece para tener un lugar donde poder pasar la noche y no ser víctimas de las inclemencias del tiempo.

Los parques Enriquillo, en la avenida Duarte, y Braulio Álvarez, en la calle Tunti Cáceres de Villa Consuelo, también forman parte de las plazas públicas que diariamente, en complicidad con la oscuridad y la falta de vigilancia, son tomadas por los hombres y mujeres sin techo que necesitan un lugar para dormir o descansar.

También el viaducto de la avenida Máximo Gómez, entre las calles San Juan de La Maguana y Nicolás de Ovando, sirven de casa de acogida para estos desdichados, que solo intentan subsistir entre desigualdades y olvidos.

Otros lugares son el área verde debajo del puente de la avenida Máximo Gómez con avenida Paseo de Los Reyes Católicos, el distribuidor de tráfico del puente Ramón Matías Mella o de la Bicicleta, entre muchos más.

El drama es el mismo en los parques y áreas verdes de la provincia Santo Domingo. Para citar un ejemplo, en la parte oriental de esta provincia la Plaza Juan Pablo Duarte, en la autopista Las Américas y los parques Juan Almonte, en la avenida Sabana Larga, y La Rotonda, en la avenida Venezuela, ambos en Los Mina, son lugares en donde amanecen personas durmiendo.

¿Cómo sobreviven?

Indigentes durmiendo en calles, avenidas y espacios publicos de Santo Domingo Este. (El Nacional. Jorge Gonzalez)
Indigentes durmiendo en calles, avenidas y espacios publicos de Santo Domingo Este. (El Nacional. Jorge Gonzalez)

 

Gran parte de estos sin techo o indigentes pasan casi todo el día buscando algo de valor alimenticio en los basureros o simplemente sentados en algún parque o espacio público pidiendo limosnas, debido a que no tienen algún familiar, trabajo o pensión que les ayude con sus gastos diarios o a vivir en condiciones de pobreza, pero un poco más decente.

Otros recogen cartones, botellas, metales, chatarras, plásticos y cualquier otro objeto que puede ser convertido en dinero para poder pagar lo que consumen durante el día. Muy pocos se dedican a realizar mandados y a recoger basura por paga en los sectores del entorno donde pernoctan.

Abandono

Aunque son muchos los factores que influyen en que una persona termine viviendo en las calles, pueden citarse como principales los problemas económicos, modos de vida, problemas de adicción (alcohol y drogas), peleas familiares, escapes por situaciones de abusos o maltratos y abandono).

Cabe destacar que un elevado porcentaje de esas personas padecen problemas de adicción a las drogas y el alcohol que los han alejado de sus entornos sociales y familiares.

También algunos que padecen problemas mentales, sufren depresiones y otras patologías que deben ser tratadas por especialistas en las diferentes áreas de la medicina.

Contraste

Muy a pesar del crecimiento en el Producto Interno Bruto (PIB) que ha experimentado República Dominicana en los últimos años, según el Banco Central (un promedio de 7.0% anual), constantemente publicitado desde las esferas del Gobierno, las condiciones en que estas personas viven reflejan sus niveles de pobreza extrema.

El dato

Estudio
Un estudio realizado en 2016 por el Comité Técnico Interinstitucional de la Pobreza, indica que la indigencia afecta a seis de cada 100 habitantes en República Dominicana, que representa un 6.1% de la población. También señala que la pobreza general afecta a 3 de cada 10 habitantes en el país, un 30 por ciento del total.

Un apunte

Tiempo

Todas las imágenes fueron tomadas en las últimas 72 horas, en horario de 7:30 a 8:30 de la mañana