Abinader y el debate
Debo decir, sin faltar a la verdad, que, no obstante, tanto Leonel como Abel, se comportaron correctamente, que el debate fue respetuoso, que no hubo agravios ni ofensas personales. Las discusiones pudieron ser más enriquecedoras, pero eso no dependía de los interlocutores, más bien fue de los organizadores del encuentro.)
