La saña con que fueron ultimadas dos mujeres en estos días por sus parejas o exparejas torna más conmovedora la plaga contra la que las autoridades ni la sociedad han encontrado algún antídoto para combatirla.
En Los Guaricanos, Randielis Michel Rudecindo, de apenas 20 años, fue muerta de un disparo en la cabeza por su expareja, un estadounidense identificado como Ziel Gulbert La Force.
Este la había interceptado cuando ella se dirigía a un colmado y tras una discusión le hizo el disparo y huyó del lugar.
En Maquiteria, Aleni Pineda, de 42 años, fue encontrada calcinada tras un incendio en el apartamento donde residía con Yelín Manolín Félix Vargas, de 47, y a quien la Policía acusa de provocar el siniestro.
Puedes leer: Feminicidio en SDN: hombre asesina expareja de un disparo en la cabeza y huye
Los dos sucesos suenan la alarma sobre los feminicidios.
Los casos no solo provocan conmoción, sino que desafían la capacidad de las autoridades y la sociedad para enfrentar la epidemia.

