El Gobierno otorgó 38 permisos para la exploración de yacimientos de oro, plata o cobre en más de 127 millones de hectáreas en diversas zonas del territorio nacional, pero niega que persiga desarrollar explotación minera en la cordillera septentrional y no sabe qué hacer donde se han detectado depósitos mineros.
Con el precio del oro que supera los 5,382 dólares la onza troy, cualquier país con potencial minero estaría hoy “escarbando” por todos lados para aumentar su capacidad de exportación de ese mineral, cuyo valor en pesos a los 330 mil la onza.
En varias comunidades de San Juan de la Maguana se han encontrado yacimientos de oro, cuya solicitud de extracción ha sido encaminada por empresas, previamente autorizadas a explorar, han comprobado que poseen cantidad suficiente para su explotación comercial.
Como el galgo que afana por morderse la cola, prevalece la discusión sobre beneficios económicos o perjuicios medioambientales que se derivarían del aprovechamiento de esos activos mineros, sin que hasta el día de hoy se divulguen conclusiones definitivas en términos técnicos.
Para explotar un yacimiento minero se requiere que las empresas promotoras obtengan una licencia ambiental y otra social, que conjugan los intereses de las comunidades en conjunción con la protección del medio ambiente, pero es muy difícil acceder a esos permisos por la presión que ejercen grupos ambientalistas.
Ante la protestas de comunitarios de Santiago y Puerto Plata sobre posible explotación minera en la Cordillera Septentrional, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, desmintió esa posibilidad, al señalar que los permiso concedidos se limitan a “estudios geológicos, geofísicos y geoquímicos con fines científicos”.
La verdad es que el Gobierno no sabe qué hacer con los casi cinco millones de onzas troy de oro que se estima poseen los yacimientos de Los Candelones y Romero, en San Juan ni se sabe si se revisan contratos, tratados y políticas para aprovechar los altos precios del metal precioso.
Se estima que en el subsuelo dominicano hay reservas de 26.11 millones de onzas de oro y plata, los minerales básicos con mayor repunte de precios en la actualidad, pero prevalece extrema carencia de voluntad política para aprovechar esas riquezas.

