Se argumenta que con la ley que crea el Distrito Municipal Santiago Oeste, el barrio Cienfuegos podrá alcanzar el grado de desarrollo que no ha obtenido como parte del municipio cabecera de la provincia, lo que indica que la división política sería la mejor vía para que las comunidades puedan avanzar.
La creación de más municipios, distritos o provincias va acompañada de la instalación de espesa burocracia administrativa y política, sin que se ofrezcan garantías de que fluyan recursos desde el Gobierno central o de que el dinero público se emplee en la solución o abordaje de necesidades de la población.
Sin importar su estatus político o geográfico, todos los asentamientos poblacionales requieren de hospitales, escuelas, calles, carreteras, caminos vecinales, agua potable y para regadío, destacamentos policiales, parques, instalaciones deportivas, entre otras obras públicas.
Erróneamente se cree que un río, una cañada, avenida o carretera marcan diferencias tan grandes entre una comunidad y su vecina como si tuvieran rangos de etnias con tradiciones diferentes, que requieren de una separación o fraccionamiento político.
El argumento de que un vecindario solo obtiene recursos para impulsar su desarrollo si se eleva a distrito municipal, carece de lógica, aún sea el barrio más extenso y poblado de Santiago, pues la desatención oficial nada tiene que ver con el mapa geopolítico.
Cienfuegos y todas las poblaciones del territorio nacional están compelidas a desarrollar liderazgos que los representen en las instancias del Gobierno y del Estado para reclamar que sus comarcas reciban debida atención en todo lo concerniente al desarrollo económico y social.
En ningún modo se niega el derecho de que ciudadanos impulsen iniciativas de elevar de categoría política a sus comunidades, pero no parece sensato que se señale ese propósito como la única posibilidad de lograr que el Gobierno voltee rostro hacia cualquier parte de la geografía nacional.
No pocas comunidades transformadas en distritos municipales o municipios, incluso en provincias, lo más trascendente que han logrado ha sido una complicada, costosa, ineficiente y corrupta madeja burocrática, por lo que el remedio ha sido peor que la enfermedad.

