Haitianos ¿Cómo llegan a la capital?

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Santo Domingo.-Sin importar las teorías e informaciones que se tienen hasta ahora sobre cómo, cuándo y por dónde llegan cientos de ilegales haitianos diariamente al gran Santo Domingo, inundando barrios, mercados y trabajos informales en toda la ciudad; lo que sí parece innegable es que sería harto difícil realizar esta travesía sin la complicidad de las autoridades.

Es casi imposible transitar o caminar por los barrios del Distrito Nacional o la provincia Santo Domingo sin encontrarse con hombres, mujeres y niños haitianos realizando las tareas más comunes del diario vivir como pintar casas, jardinería, delivery, domésticas, seguridad de edificios, choferes de carros públicos, entre otras.

En la actualidad estos inmigrantes están tan arraigados en la sociedad dominicana que son responsables en un gran porcentaje de la mano de obra en la construcción de infraestructuras y además representan la gran mayoría del universo de vendedores informales (cañeros, coqueros, fruteros, fritureros, plataneros, buhoneros.) en toda la capital.

Dicho de otra manera no hay sector económico que no haya sido penetrado por los inmigrantes haitianos, sin que para colmo se beneficie de una u otra forma el Estado dominicano, debido a que estos ilegales operan sin ningún permiso ni pagan impuestos.

El crecimiento económico y el desarrollo en la nación han originado profundas transformaciones de índoles sociales y económicas, que han cambiado el sentido de la emigración haitiana hacia el país. Ya no es hacia los bateyes, y la industria azucarera, o hacia la agricultura exclusivamente como era en décadas pasadas.

Ahora es también hacia los centros urbanos, donde los haitianos se concentran, en otras actividades como son: la construcción y la economía informal.

Estas dos formas de trabajo cuando no son reguladas por el Gobierno acarrean una cadena de circunstancias que más que bien hace mal a la economía y la sociedad en sentido general.

Un ejemplo de esto ocurre en la construcción, en donde la masiva mano de obra haitiana ha fomentado el crecimiento desmedido de una categoría de trabajadores en condiciones muy vulnerables e inhumanas en algunos casos.

Este crecimiento es propiciado especialmente por ingenieros, empresarios y productores agrícolas, que buscan una mano de obra barata y sin compromisos laborales. A estos se les paga un sueldo inferior, no tendrán seguro médico ni se le darán prestaciones laborales, pero sobre todo no se les pagara al Estado ningún tipo de impuestos.

Como consecuencia directa esto a su vez afecta a los obreros y comerciantes locales. Los primero no tienen donde trabajar, y lo segundo ven disminuidas sus ventas y actividades de negocios.

Cómo y por dónde

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Tres preguntas que todos saben sus respuestas. Llegan por cualquier lugar. Pero sobre todo son cruzados en camiones, guaguas y motores por los mismos puntos fronterizos que pasa todo el mundo. Eso se hace en complicidad con las autoridades del CESFRONT y el Ejército nacional y los organizadores (denominados ‘poteas’ en la frontera).

Los que no pueden pagar se aventuran a cruzar por el tramo de la frontera que le quede más próximo. No hay día, mes, ni año; cruzan cuando deciden hacerlo, y lo hacen siempre.
Desde Dajabón

En este trabajo se trata la inmigración haitiana solo desde el lado fronterizo de la provincia de Dajabón.

En las últimas décadas miles de haitianos penetran de manera irregular a la República Dominicana huyendo de la situación de inestabilidad política y la creciente crisis económica que se vive en el vecino país, muy especialmente después del terremoto del 12 de enero 2010 que agravó los problemas económicos, políticos y sociales.

Esta llegada masiva de inmigrantes sin papeles se mantiene porque al parecer no hay una voluntad política del gobierno de frenarla y sobre todo porque hay sectores de mucho poder económico, y sectores de alto estamentos militares que se benefician con todo este desorden.

No importa si hay o no, mercado binacional en Dajabón. Los haitianos entran y salen por el puesto fronterizo sobre el río Masacre entre Dajabón y Juana Méndez, como si estuvieran en sus casas. Sin pedir permiso y sin darle explicaciones a nadie. Otros cruzan al territorio dominicano solo quitándose los zapatos.

Ahora bien cruzar a otras localidades y provincias también se hace con facilidad ya que se puede hacer a pie, en motores o cualquier otro tipo de vehículos. Para hacerlo solo se debe tener el dinero de pagar el peaje a los militares de la zona.

Chequeos

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Cuando se sale de Dajabón o Montecristi para llegar a Santiago o Santo Domingo, hay que pasar no menos de seis o siete chequeos militares (Cañongo, carbonera, cruce de Pepillo Salcedo, Jaibón y el chequeo el Puente próximo al río Yaqué, entre otros) en donde son requisados todos los vehículos de cargas y pasajeros que por ahí pasan.

Aunque aparecen retenes improvisados, casi todos los chequeos militares están en casetas y claramente identificados. Un mínimo de cuatro militares (ejército, J-2, G-2, DOIF) realizan las requisas. Estos servidores públicos se molestan con la presencia de periodista y reporteros gráficos e intentan impedir que se hagan imágenes.

Son cuatro los organismo que luchan contra el problema de la inmigración haitiana, estos son: el Departamento de Operaciones e Investigación Fronteriza (DOIF), el Ejército de la República Dominicana, la Dirección General de Migración (DGA), y el Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre (CESFRONT), sin embargo sus servicios no han servido de nada.

La DGM es la encargada de verificar que las personas que ingresen y transiten en el territorio nacional tengan la documentación o permisos pertinentes. El CESFRONT es una unidad especial de militares creada única y exclusivamente para operar en la frontera dominico-haitiana en donde hay pasos fronterizos formales, y por ende puestos aduanales y migratorios.

El DOIF tiene a su cargo todo lo referente a las investigaciones de las operaciones legales e ilegales que ocurren en todos los trayectos desde y hacia las zonas fronterizas de la República Dominicana. El ejército nacional es responsable de la soberanía de la nación apoyado por miembros de los servicios de inteligencias del J-2 y G-2.
Estos militares son los que realizan los chequeos en todos los puestos establecidos.

Traer masivamente haitianos, traficar drogas, armas, ajo o cualquier otro elemento ilegal, provenientes de una de estas dos provincias a Santo Domingo, sería imposible si no existiera una estructura militar que la sustente.

Dajabón

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Su importancia geográfica y económica radica en que está ubicada al noroeste del país haciendo frontera con la República de Haití. Es una provincia compuesta por cinco municipios: Dajabón, Loma de Cabrera, Partido, Restauración, El Pino. Esta limitada al norte con la provincia de Montecristi, al este con la provincia de Santiago Rodríguez, al sur con la provincia de Elías Piña y al oeste con la ciudad de Juan Méndez en Haití.

Un apunte

Mafias
Hay denuncias de que muchos haitianos compran carnets falsificados para cruzar los pasos fronterizos. Cuando son descubiertos, le quitan las identificaciones y son devueltos a su territorio. Los carnets serán vendidos a otros que deseen entrar. Esta mafia organizada mueve millones de pesos diariamente.

El dato

Pasos fronterizos
Aunque son cinco los pasos de acceso fronterizo (Montecristi, Dajabón, Elías Piña, Independencia y Pedernales) “controlados” a la República Dominica desde Haití, la verdad es que a todo lo largo de la frontera (382.8 kilómetros) no existe ningún tipo de control real, y los indocumentados pueden entrar y salir cuando quieran.