Lo extraña que resulta la convocatoria de la huelga de jueces pautada para el 21 de este mes alimenta más la percepción sobre el fantasma del malestar que gravita sobre el sistema judicial.
El paro, en demanda de múltiples reivindicaciones, es promovido por una denominada Asociación Dominicana de Jueces para la Democracia con duras críticas el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Luis Henry Molina.
En víspera del proceso para el Consejo Nacional de la Mgistratura evaluar a Molina y otros jueces que agotaron el período para el cual fueron designados, el movimiento también se presta a conjeturas.
Los magistrados, que han encontrado el respaldo de entidades relacionadas con el sistema judicial, demandan mejores condiciones laborales y salariales. Al reunirse con los promotores, Molina no consiguió persuadirlos para que desistan de un paro que agravará más los problemas judiciales.
Los magistrados cuestionan que no se haya aplicado el manual de compensaciones aprobado en 2022 y de que existan cargos administrativos mejor remunerados que el de ellos. Otra asociación de jueces, que preside la magistrada Ysis Muñoz, respaldó el movimiento, aunque dijo estar en desacuerdo con la forma en que se ha convocado.
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Que calara tan rápidamente un llamado que, como dijo Muñoz, se hiciera prácticamente en el aire, a través de las redes y los medios, traduce el malestar que gira en torno al sistema judicial. Y posiblemente algo más, sin necesidad de dar muchas vueltas.

