Con su permanente atención en los problemas sociales y con la autoridad moral que la caracteriza, la Iglesia católica ha vuelto a poner el dedo en la llaga al llamar la atención sobre la crisis de valores que corroe a la sociedad dominicana.
Múltiples acontecimientos testimonian que se trata de una realidad que no se puede obviar.
En un momento que no podía ser más oportuno como el tedeum con motivo del 182 aniversario de la proclamación de la independencia nacional, el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, alzó la voz para advertir sobre los desafíos que amenazan el civismo y las buenas costumbres como normas sociales.
Lee también: Contundente: Padre Chelo denuncia crisis de identidad y llama a volver a Dios
Pero también señaló que el atentado contra la soberanía adquiere nuevos y preocupantes matices, entre los que citó la explotación irracional de los recursos naturales por nacionales y extranjeros.

