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Inicios de proyección de películas para cine en barrios de la capital y provincias de RD

Inicios de proyección de películas para cine en barrios de la capital y provincias de RD

El cine dominicano tuvo su primera proyección cinematográfica en el Teatro Curiel de Puerto Plata en 1900, mientras que la fotografía había irrumpido en el país hacia 1850.

Ambos componentes constituyen un complemento directo de la producción cinematográfica, aun cuando la fotografía se consolidó como un arte con elementos propios y desarrolló, además, el campo de la fotografía documental.

Para mediados de la década de 1940, las salas de cine se propagaron en la ciudad de Santo Domingo en particular, así como en casi todas las ciudades del interior del país, impulsadas por los procesos de industrialización y urbanización.

 Este fenómeno se intensificó bajo la insignia del Plan Trujillo de Urbanización de 1955, orientado a la construcción de barrios de mejoramiento social y a la remoción urbana a nivel nacional.

El nuevo ambiente urbano, matizado por el surgimiento de una clase media, demandaba centros de entretenimiento para el esparcimiento en los momentos de ocio.

En este contexto, en Santo Domingo, tanto en las zonas residenciales como en los barrios populares, proliferaron salas de cine de todo tipo y categoría. Incluso, los padres salesianos de Don Bosco y de María Auxiliadora contaban con programas semanales de exhibición de películas; en mi época de niñez y adolescencia, la entrada tenía un costo de 10 centavos.

Asimismo, asistencia a las proyecciones gratuitas en la calle, promovidas por la iglesia San José, del barrio de Villa Consuelo, a las que acudía con mi sillita al hombro.

A mediados de la década de 1940 las salas de cine se propagaron, en particular en la ciudad de Santo Domingo, y luego en casi todas las ciudades del país.
A mediados de la década de 1940 las salas de cine se propagaron, en particular en la ciudad de Santo Domingo, y luego en casi todas las ciudades del país.

Recientemente, en cumplimiento de las actividades de registro de los fondos fotográficos —función y competencia de la Unidad de Fototeca del Departamento de Materiales Especiales del Archivo General de la Nación (AGN) —, al procesar la caja nº. 35 del Fondo Presidencia, específicamente el sobre nº. 31, se identificaron seis fotografías en negativos blanco y negro.

Estas imágenes documentan proyecciones de películas realizadas en las ciudades provinciales de Oviedo y Pedernales, así como en los barrios Simón Bolívar, 24 de Abril y Gualey, ubicados en la zona norte de la capital, sin que se indiquen las fechas en que fueron tomadas.

Cabe entonces preguntarse: ¿qué importancia pueden tener seis fotografías que solo muestran proyecciones de películas en las calles de ciudades provinciales y barrios populares de Santo Domingo? Más allá de los aspectos estrictamente técnicos de la fotografía, estas imágenes constituyen valiosos documentos de archivo. Su estrecha vinculación con la historia local y general les confiere valores históricos incuantificables.

En este sentido, la fotografía se erige como un vehículo de comunicación visual con características propias, ampliamente dimensionadas por la antropología visual. Por ello, el entroncamiento histórico de las fotografías que revelan proyecciones de películas en ciudades provinciales y barrios de la capital conforma una valiosa documentación visual y oral.

Estas fueron captadas en momentos específicos de la historia de las respectivas localidades y reflejan, de manera descriptiva, fragmentos de su realidad social, especialmente las condiciones ambientales y de vida de sus habitantes.

En efecto, a partir de mediados de la década de 1980 y durante los años 2000, el auge de la economía de servicios de corte neoliberal provocó la desaparición casi total de las salas de cine en los barrios populares urbanos, lo que significó la pérdida de un importante componente de socialización cultural.

El AGN, como receptor del Fondo Presidencia, al someter estos materiales a las distintas fases del tratamiento archivístico para su preservación y conservación, convierte dichas fotografías en patrimonio documental del pueblo dominicano.

Dado su elevado valor y riqueza cultural, estas imágenes, ya constituidas como documentos históricos, forman parte tanto de la memoria social de los sectores populares como de la memoria histórica nacional.

En consecuencia, el acceso del público interesado en su consulta y uso queda garantizado, en virtud de la función del AGN como custodio de los documentos de archivo que pertenecen a la ciudadanía en sentido general.

El autor es técnico del AGN.

El Nacional

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