El Fuerte de la Concepción, situado en la calle Palo Hincado esquina Mercedes está lleno de materia fecal y un mal olor a orina./Foto Jorge González
SANTO DOMINGO.- A pesar de que han transcurrido doce años desde el inicio del proyecto de rehabilitación de la Ciudad Colonial, y aunque ya se perciben cambios en algunas estructuras y vías intervenidas, aún queda mucho por hacer.
Las fortificaciones y los tramos de muralla que rodean la zona lucen abandonados, convertidos ahora en dormitorios y letrinas, cuyos únicos ocupantes son indigentes y “piperos” que pululan por el lugar.
Varios de los fuertes que rodean la ciudad amurallada —testigos silenciosos de la época colonial y antiguos guardianes contra piratas y adversarios— enfrentan hoy nuevos enemigos: el paso del tiempo y la falta de mantenimiento por parte de las autoridades.

En un recorrido realizado por un equipo de este diario por la “Primada de América”, se observó que la mayoría de estos fuertes, aunque libres de desechos sólidos, lucen sucios, deteriorados y carecen de vigilancia, señalización e identificación histórica.
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Si bien es cierto que ya se nota —aunque de forma lenta— el adoquinado de calles, la restauración de fachadas, el soterramiento de cables y el remozamiento de infraestructuras, no es menos cierto que el descuido de las fortificaciones llama la atención; muchos consideran que ya deberían haber sido intervenidas para detener su deterioro.
“De noche, un grupo de indigentes y drogadictos trae cartones y pasa la noche aquí (en el Fuerte de la Concepción). Dejan el lugar lleno de basura y excrementos; a veces no se ve tan sucio porque personal del ayuntamiento viene diariamente y limpia todo”, afirmó Francisco Nolasco, residente de la zona.

Nolasco expresó su desacuerdo con que las restauraciones se realicen sin priorizar las vías de mayor importancia y que el proceso sea tan lento.
“Mire, por ejemplo, la calle El Conde: debió ser la primera intervenida por ser la más emblemática. Los fuertes y la muralla, que son de las edificaciones más significativas y Patrimonio de la Humanidad, debieron remozarse desde el principio”, agregó.
La Muralla
La muralla que en tiempos de la colonia delimitaba la ciudad solo permanece erigida y visible en algunos tramos, como desde el Fuerte de San Gil hasta las puertas de la Misericordia, El Conde y el Fuerte de la Concepción. En otros puntos, solo se conserva una base de piedra en representación del antiguo muro.
La muralla de Santo Domingo se construyó, primero, para controlar la entrada y salida de la ciudad y, segundo —y más importante—, para protegerla de los ataques piratas durante los siglos XVI y XVII.
En su época de esplendor, esta estructura contaba con torres de vigilancia, baluartes con cañones y hasta seis puertas de acceso. La construcción fue iniciada por el gobernador Nicolás de Ovando en el siglo XVI, y su finalización tomó casi dos siglos.
Fortaleza Ozama
La Fortaleza Ozama es la primera construcción militar de la ciudad y la única intervenida en esta etapa de remodelación. Fue terminada en 1507 en la calle Las Damas. En su patio se encuentran el aljibe y el polvorín original. Posee una impresionante plataforma de tiro hacia el mar y el río, hoy abandonada, con los cañones en el suelo. Está rodeada por una muralla de hormigón construida durante la dictadura de 1930 a 1961.
Fuertes
Un fuerte es una edificación militar fortificada para la defensa de un territorio. En Santo Domingo se destacan el Fuerte San Antón, Fuerte del Ángulo, Fuerte de San Diego, Fuerte el Invencible, Fuerte San Gil, Fuerte de la Concepción, Fuerte San José y la Fortaleza Ozama, entre otros.
