Opinión Editorial

La herida

La herida

La segunda intervención militar de Estados Unidos, de la que ayer se cumplieron 61 años, es una herida que no cicatriza en la anatomía histórica de República Dominicana, una nación que sin reponerse, medio siglo después de la ocupación de 1916, sufrió el escarnio de otra humillación contra la soberanía nacional.

En la primera invasión, Washington alegó que el gobierno dominicano no cumplía con las normativas de aduanas y que la inestabilidad política ponía el riesgo el cobro de  sus acreencias, pero en 1965 esgrimió como pretexto para mancillar de nuevo el honor patrio, el de salvar vidas estadounidenses y evitar una segunda Cuba.

El presidente Lyndon B.  Johnson ordenó  el envió a las riadas de Santo Domingo de 42 mil marines con el propósito de impedir que la Revolucion de Abril, desatada cuatro días antes, lograra su inminente propósito de reinstalar en el poder al presidente Juan Bosch, derrocado en septiembre de 1963.

Te puede interesar: Dualidad de la intervención de tropas de EE. UU. durante revolución de 1965 en RD

El liderazgo estadounidense alentó hasta el hartazgo la cruenta dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, pero hostigó hasta su derrocamiento al primer gobierno elegido libremente después de los 31 años de dictadura, a pesar de que el presidente Bosch demostró garantizar un régimen de justicia y libertad.

Cuando las coordenadas militares y políticas estaban alineadas para el restablecimiento de la democrática interrumpida por un régimen de facto que reinstaló la corrupción y la represión política, Washington impuso su poderío militar para malograr un anhelo que el pueblo creyó haber obtenido en las urnas.

Aunque la totalidad de los marines USA abandonaron el país al concluir las cuestionadas elecciones generales en junio de 1966 que ganó el presidente Joaquín Balaguer, una decisiva influencia política de Estados Unidos siguió gravitando sobre la vida política dominicana al menos durante  aciagos 12 años, matizado por cruenta represión política.

El intervencionismo en América Latina hoy en día no solo se produce con el tropel militar, sino también, con operaciones militares puntuales  de captura de  un jefe de Estado o con imponer un bloqueo al ingreso de petróleo y alimentos  o con aranceles y sanciones económicas.

La nación dominicana recuerda hoy con denodado orgullo, gratitud y elevado respeto a los hombres y mujeres que ascendieron a la condición de héroes y mártires al ofrendar sus vidas para cumplir con el mandato del fundador de la nacionalidad, de que Quisqueya será por siempre libre de toda potencia extranjera.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación