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La KGB mató a Camus

La KGB mató a Camus

Rafael Grullón

Cuentan que los adversarios de Berlín tenían entre sus prisiones al hijo del hombre de hierro de la otrora Unión Soviética y que Jakov fue propuesto por los alemanes para el intercambio por un mariscal, a lo que Stalin respondió negando el hijo, quien finalmente murió en manos de sus enemigos.

Cuando Stalin iba a mandar sus soldados al campo de batalla durante la Segunda Guerra Mundial se dio cuenta que tenía un déficit en los mandos superiores, ya que había mandado a fusilar a todos aquellos que osaron no coincidir con él.
Nikita Kruschev, al sustituir a Stalin tras su muerte, denunció los crímenes del su antecesor.

Uno del público en el aquel Congreso Post-Stalin le inquirió insistentemente en alta voz a Nikita que donde estaba cuando sucedían esos crímenes.
Kruschev emplazó a la identificación del vociferante escondido en el gran público: “Yo estaba donde mismo está usted”, escapándosele a la época de terror a pesar de vivir en la Cortina de Hierro del Kremlin.

Aquel pueblo no solo era preso del terror, sino que fue drogado por el dogmatismo.

Los enemigos de Stalin no se escapaban ni fuera la frontera rusa, ya que León Trotski fue perseguido hasta darle muerte en México, a pesar de haber sentado reales allí donde había sido acogido por artistas de la talla de Frida Kahlo y Diego Rivera
Albert Camus, escritor francés y Premio Nobel de Literatura, puso su pluma al servicio los que estaban en contra de las acciones soviéticas y en solidaridad con pensadores que desafiaban el sistema

Albert Camus murió junto a su editor el 4 de enero de 1960 en un accidente automovilístico, pero en estos días un investigador ha arrojado la verdad: que ese accidente fue producto una conspiración de la KGB.

El Nacional

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