La Zurza vive en pobreza extrema



Pobreza, insalubridad, hacinamiento, juegos, alcohol y bachatas, matizan la vida de una barriada, donde el desempleo y la falta de oportunidad puede ser un detonante. Se trata de La Zurza, ubicada entre el patio norte del Mercado de la Duarte y la ribera del río Isabela. Para sus habitantes, el hedor proveniente del mercado o de las algas del río no interrumpe la cotidianidad y lo asimilan cual channel de última generación. Más no ocurre lo mismo con la situación económica.

“No tenemos electricidad, no tenemos agua, no tenemos tarjeta Solidaridad. No hay empleos. Aquí no hay nada. Lo único que hacemos es pasar hambre y trabajo”, expresó Senayda Bosio, de 44 años, quien vive junto a su esposo y cinco hijos. Lleva 12 años viviendo en la zona.

Zurza es una palabra que no figura en los diccionarios, al parece deber su nombre a los manantiales o fuentes acuíferas, los cuales fueron llamados por los primeros pobladores de esta barriada bajo el nombre de Zurzas, por el parecido de estos con uno de los balnearios termales del sur que lleva este nombre.

Geografía del área

Junto con la Ciénaga y La Barquita, la Zurza forma la trilogía de sectores más vulnerables, empobrecidos y con un mayor alto índice de delincuencia, del Gran Santo Domingo, no sólo por estar situado a orillas de ríos, si no también por su composición geosocial, y barrios circundantes.

Un gran verdor rodea toda el área. Además un cause gigantesco de aguas color tierra y contaminadas, atestiguado por las grandes alfombras de lilas en ambas orillas del Isabela.

Cinco manantiales o fuentes acuíferas y seis cañadas, forman el entorno, siendo La cañada del Diablo la más notable por su camaleónico colores, (esta cambia de color gradualmente dependiendo de los químicos vertidos en ella).

Otra es la Cañada de los Dulceros, las más importantes por su peligrosidad, su elevado grado de contaminación y como centro de recolección de plásticos, son parte de su entorno.

La zurza esta divida en siete sub-sectores, Los Coquitos, La Laguna, el proyecto habitacional la Zurza, Brisas del Isabela, Juan Pablo Duarte, el Hoyo de la Zurza y Kilombo (este con una población de mayoría haitiana).

Sus condiciones en el terreno son muy accidentadas debido a su ubicación en la periferia del río Isabela. La gran mayoría de las viviendas están construidas en los barrancones y en orilla sur, del citado rió. La Zurza esta limitada, al norte; con el río Isabela y el sector de Villa Mella. Al sur, con la Avenida de los Mártires, al este, con la avenida Duarte y al oeste, con la avenida Máximo Gómez.

Tiene una calle principal de doble vía, la Héctor J. Díaz, en mal estado, con aceras también intransitables. Internamente esta formada por un laberinto de callejones interconectados por escalones de concreto en forma de espirales.

En este hábitat se cuenta con una escuela la Aída Cartagena Portalatin, la cual surge de la unión de varias escuelas, y es el centro educativo más importante (sin tanda extendida). Cuentan con un destacamento policial y por lo menos tres centros de atención primaria, y un polideportivo que se usa en ocasiones.

“Pedimos al gobierno que venga en nuestra ayuda. Mire donde vivimos, en casuchas que de día no aguantamos el calor y de noche el frió. Necesitamos de todo, y a pesar de cómo vivimos ni siquiera la tarjeta que da el gobierno, la tenemos”, informo Santos Martes Canela, de 86 años.

Las viviendas

Cuatro tipos de viviendas se observan en esta barriada. Los multifamiliares (edificios de apartamentos construidos en los gobierno de Leonel Fernández e Hipólito Mejia) que posiblemente son los lugares más exclusivo de la zona.

Las casas individuales de concreto, las de madera y zinc, y por ultimo las casas de hojalatas, que están fabricadas con latas y tanques de metal cortado a la mitad, palos y zinc. Es bueno hacer notar que sus habitantes construyeron sus viviendas sin tomar en consideración ninguna regla urbanística, ni de terreno. Solo querían un lugar para sobrevivir.

De estas viviendas solo el 35% cuenta con servicios sanitarios. El 65% restante usan letrinas. La sala y cocina están juntas solo separadas de los dormitorios por cartones, viejas sabanas y otros materiales. Sus ajuares son escasos ya que muchas no tienen neveras ni estufas y aun cocinan con leña extraída de los alrededores.

Sus camas más que lechos parecen tumbas vacías en un cementerio de muertos olvidados, por una sociedad política, y gobernantes que tienen otras prioridades en su agenda de desarrollo.

Orígenes

Un estudio realizado por la Fundación de Saneamiento Ambiental de La Zurza (Fundsazurza), explica que todo comienza a partir del año 1950, con las emigraciones poblacionales de los campos del sur, del Cibao y el Este, hacia la parte norte de la ciudad de Santo Domingo, en busca de una mejor calidad de vida.

Entonces en la década del 1950 al 1960 cuando en régimen del dictador Rafael Leonidas Trujillo, para construir proyectos urbanísticos en los sectores María Auxiliadora y Mejoramiento Social, desplazas a estas familias que ocupaban esta zona, hacia la parte norte de Villa Agrícola próximo al río Isabela, denominada por sus primeros habitantes como sector Juan Pablo Duarte.

Ya para el 2010 según el Censo de población, de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) el barrio La Zurza contaba con una población de 40,137 habitantes, cuyas viviendas y comercios, que eran 6,491 unidades, distribuidas en una extensión territorial de 59 hectáreas.

De qué se vive

Más del 80 % de los residentes de esta localidad se dedican al empleo informal, en el Mercado Nuevo de la Duarte, que es el centro comercial y productor de empleo más importante de la zona.

Aquí realizan la labor de chiriperos que se ganan la vida con la venta de café-té, empanadas-jugos, agua, comida cocinada, productos agrícolas y como ayudantes de camiones y puestos de ventas de diferentes productos.

Otros laboran como burros (hombres que cargan productos agrícolas y mercancía al hombro o en carretas). Aunque también el motoconchismo, la pesca y la recolección de plásticos y metales forman parte de las actividades generadoras de ingresos de este sector, en este último también mujeres y niños participan de la faena.

Sin embargo existe una sub. Clase social que esta por debajo del índice de la pobreza. Estos comen solo una vez al día y sus ingresos y gastos no exceden lo 100 pesos diarios.

La recreación infantil

La pobreza y las condiciones de marginalidad en que vive la población de de este sector se nota a medida que se llega al lugar en donde puede observarse a decenas de niños descalzos y semidesnudos que vagan por las orillas del rió y algunas de las cañadas, pues casi nunca hay luz y no tienen espacio para recreación, ni esparcimiento, haciendo las mas impensadas travesuras. Solo las pozas sirven de recreación.

Pescar con hilo y una piedra cualquier cosa que flote en las sucias y contaminadas aguas negras de la cañada del Diablo, cocinar con leña debajo de un árbol, tirarse rodando en una vieja maleta por una de las columnas del metro o volar una chichigua, son solo algunas de las cosas que hacen los infantes para divertirse.

“Hemos crecido en manera de infraestructuras, pero en calidad de vida no. hacen faltas políticas clara de las organizaciones comunitarias para que muchas cosas mejoren”, según Francisco Alberto Reyes, presidente de la Junta de Vecinos Progreso y Desarrollo, y director ejecutivo de la Fundación de Saneamiento Ambiental e Integrar –FUNSAI-.

Yasiris Sena Suárez, expresa: “Una vida de amargura es lo que vivimos. Cuando no son los tiros, es el rió. Aquí no hay trabajo, por que ni el mercado se consigue algo”.

En la orilla de la cañada del Diablo, un sector bautizados por ellos como el Valle de la Muerte, unas veinte familias sobreviven en la más extrema de la pobreza. Oportunidad para los jóvenes, hombre y mujeres de este sector, para tener acceso al agua potable y a una vivienda digna, es