La gente no respeta las autoridades, ni estas a la población. El toque de queda se ha relajado al igual que los protocolos de salud para enfrentar la epidemia de coronavirus.
Bajo el concepto de “padre de familia”, la gente ocupa e instala negocios en aceras y hasta pedazos se calles se cojen para exhibir productos y mercancías.
Tradicionalmente en el país todo eso se ha permitido, pero llegar al extremo de irrespetar el primer poder del Estado, agrediendo legisladores, así como a las propiedades de estos. Romper a pedradas la solemnidad del Congreso Nacional, no se puede permitir.
Lo que ocurrió la semana pasada frente al Congreso es más que una acción bochornosa en una sociedad moderna, un acto de vandalismo vulgar que no debe quedar sin sanciones.
Es por esta razón que con responsabilidad y buen tino, el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco anunció que Pedro Botello será sometido a un juicio disciplinario que podría culminar con su destitución por la comisión de graves faltas a su investidura legislativa.
Ese incidente ha sido tan grave y bochornoso en contra de la solemnidad que debe observarse en el Congreso, que sectores sensatos del país están reclamando, además de la aplicación de sanciones por parte del Comité de Disciplina del Congreso, que Botello sea sometido a la Justicia, en vista de que este caso no puede limitarse a una simple amonestación, debido a la gravedad de la acción.
Como si no tuviera conciencia ante el anuncio de Pacheco, Botello respondió con un desafío, al afirmar que está dispuesto a encarar el juicio disciplinario y, peor aún, que volverá a encabezar otra agresión parecida, en reclamo de su obsesión de que el país cometa el desacierto de disponer del 30 ciento de los Fondos de Pensiones para entregarlos a los trabajadores suspendidos durante la pandemia.
En su mal disimulada teatralidad presentándose como defensor de la clase trabajadora, cuando en realidad sería su verdugo, ya que impulsa un proyecto que la lesionaría de forma profunda e irreversible si lograra su objetivo, Botello finalmente ha quedado al descubierto ante la opinión pública con su verdadero y único rostro de falso benefactor.
Por: José Antonio Torres
josetorres60@hotmail.com

