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Laudable firmeza Luis Abinader con Haití

Laudable firmeza Luis Abinader con Haití

Ubi Rivas

El día 12 del cursante mes, nuestro presidente Luis Abinader expresó con laudable y contundente decisión, erradicar todos los haitianos ilegales que por más de dos millones los presidentes Leonel Fernández y mucho más Danilo Medina, perversamente saturaron nuestro país, con graves consecuencias impredecibles de eclipsar la soberanía nacional.

“No es que vamos a deportar a todos los haitianos, vamos a deportar todos los que estén de *manera ilegal”, que en buen decir, son el 90%.

Preciso nuestro gobernante, a quien no pocos minimizan tildándolo de pusilánime, cuando un conjunto de hechos demuestran todo lo contrario, como este que motiva esta entrega, que ningún gobernante excepción del generalísimo Rafael Leonidas Trujillo, carecieron del valor de plantar cara al problemazo haitiano, que hoy, con otro método opuesto al deleznable de El Jefe, accionara nuestro gobernante.

Apenas transcurrido 24 horas de ese patriotico gesto, nuestro gobernante reunió a 30 dirigentes que componen el sobrancero esquema de partidos políticos, obteniendo por primera vez que el suscrito recuerde, un absoluto consenso relacionado con asumir, todos, el rescate de Haití, nueva vez con reiterado llamado a la comunidad internacional.

“No hay solución dominicana para Haití”, expreso nuestro mandatario ante el escenario aludido, empero, disiento con nuestro presidente, de que podemos aportar una cuota no pequeña a la permanente crisis que padece Haití, hoy más recrudecida que nunca antes, no por efectos de covid-19, con reducidos contagios y decesos, el menor del mundo.
Empero, aunque Haití no dispone de un gobierno legítimo, y las bandas delincuenciales se imponen a la frágil Policía Nacional, trocando en caos la seguridad ciudadana, discrepo con nuestro gobernante en el sentido de ”No hay solución dominicana para Haití”.

Si la hay, en partes, prueba son los denodados intentos de nuestro presidente reiterar llamado a la comunidad internacional acudir en rescatar del caos a Haití, convocar los partidos políticos, y anunciar que no todos los haitianos ilegales serán deportados, traduciendo cuota de los necesarios, por contratos de trabajo, industria construcción, laboreo agropecuario y turismo, serán aceptados.

Nuestros embajadores y cónsules, con precisas instrucciones de nuestro gobernante, deben prospectar empresarios invertir en zonas francas industriales del lado haitiano de la frontera, conforme realizado por empresarios nuestros, y ayudas financieras monitoreadas por los donantes.

La decisión de nuestro gobernante regularizar la apabullante presencia de haitianos ilegales, debe acompañarla del reglamento condigno, y con pronta orden categórica al ministerio de Defensa impedir drástico, descontinuar permisivismo corrupto de tráfico de haitianos.

El 12 del cursante mes, la ONU solicitó US$5 mil millones para socorrer a Afganistán.
Lo propio podría solicitar para Haití.

Está pendiente el reglamento de deportación.
Y esa orden imperativa.

Por: Ubi Rivasubirivas

30@gmail.com

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