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Leonel en campaña

Leonel en campaña

Juan Taveras Hernández

El expresidente Leonel Fernández decidió romper el acuerdo, firmado o no, consensuado o no, coyuntural o no, de palabra o no, con el presidente Luis Abinader para iniciar bien temprano su carrera hacia la presidencia de la República. Está en campaña, fuera de tiempo y al margen de la ley, porque, como dicen los cristianos “hay almas que salvar”.

Tras los intentos de Danilo Medina para modificar la Constitución y buscar un tercer mandato, Fernández se convirtió en el “guachimán” de la Carta Magna, coincidiendo con Luis Abinader. Juntos convocaron a la sociedad civil para enfrentar los aprestos continuistas del posible dictador del “Siglo 21”, con manifestaciones en la Plaza de la Bandera y el Congreso. Caminatas multitudinarias frente al Palacio Nacional que culminaron en el Parque Independencia, dieron sus resultados. A pesar de su poder dentro y fuera del Congreso, Danilo no pudo, por más bellaquerías que hizo, cambiar la correlación de fuerzas. Fue acorralado y aislado

Danilo mostró una torpeza insólita en el manejo de la crisis de su partido. La ambición de poder le impidió actuar con inteligencia, prudencia y sensatez. Para cerrarle el paso a Fernández, impuso a Gonzalo Castillo como candidato, obligándolo a irse del PLD, formar la Fuerza del Pueblo, coadyuvando así con la victoria holgada del PRM, tanto en el nivel municipal, congresual y presidencial.

Al “perder” la convención del PLD, con fraude o sin fraude, de acuerdo con la ley de partidos y régimen electoral, Leonel no podía ser candidato, pero una decisión inexplicable de las autoridades electorales se lo permitió convirtiéndose en el primer tránsfuga del proceso.

(Para justificar su rompimiento con Abinader, Leonel dirá: “Excúseme de nuevo, estábamos juntos luchando contra un enemigo común, como Danilo, pero no reburujados”).

Leonel se ha convertido en un candidato sempiterno creyendo que no hay nadie más que pueda ocupar la presidencia, como si fuera un predestinado. Viola la ley como si estuviera por encima de la norma. No me molesta -en lo absoluto- que persista obcecadamente en la búsqueda de una nominación. Es casi seguro que lo logrará.

Como el PLD no tiene candidato, ya que Danilo está impedido por la Constitución, seguirá desangrando “la vieja casa” hasta derribarla. Tratará de reunificar a la “familia peledeísta” para su beneficio. No tendrá en la Fuerza del Pueblo a nadie que se le oponga, porque ese partido fue creado a imagen y semejanza. Nadie se le opondrá. La Fuerza del Pueblo, como le permitieron que se llamara, no tiene más líder que él. ¡El caudillismo no ha muerto!

Por: Juan Taveras Hernández / [email protected]

El Nacional

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