Lilís recurrió a subterfugios para vencer a sus contrarios en las elecciones de 1886



Las elecciones presidenciales se llevaron a cabo en junio de 1886, para elegir al Presidente y al Vicepresidente, así como a los miembros del Congreso.

El candidato de la propuesta de Ulises Heureaux Imbert, ya había sido presidente de la República entre 1882 a 1884. Pero el ducho, habilidoso e inequívocamente astuto Ulises Heureaux, Lilís, confrontaba dificultades de aceptación. Y él lo sabía.

Pese al asomo de rechazo, Lilís quería volver al ejercicio del Poder. Los bienios organizados por Gregorio Luperón para frenar el desenfreno de ambiciones egoístas lucían, bajo esa sombra agorera, un proyecto inviable.

Luperón estaba consciente de que su amigo y apadrinado Lilís deseaba volverse un mandatario sin término. Y en este fin de mayo cavilaba respecto de la forma de minar la aceptación del binomio de Casimiro de Moya y Francisco Gregorio Billini.

Ambos fueron sus aliados. Era capaz de reputarlos como amigos. De Moya fue su Vicepresidente en el bienio en el cual ejerció la presidencia tras suceder al Padre Fernando Arturo de Meriño.

A Billini lo postuló sin consultar con el general Luperón para el bienio de 1884 a 1886. Billini no entendió expresiones de inconformidad de Lilís y, como he escrito, renunció en mayo de 1885.
Lo sucedió, para completar el período hasta 1886, el Vicepresidente Alejandrito Woss y Gil.

Ahora, en el término de ese mandato, se presentan De Moya y Billini como candidatos. El primero a la cabeza de lista. Billini como su Vicepresidente. Pero Lilís no está dispuesto a perder frente a dos pupilos.
No pensaba en los bienios de su padrino y hacedor, el general Luperón. Pensaba en él como un caudillo irremplazable. Se proyectaba a sí mismo como un jerarca hasta la muerte.

Pero no las tenía todas consigo. Por las confidencias de sus informantes sabía de regiones en donde su derrota era indefectible.

Tal era el caso de Barahona, cabeza de la región Suroeste de la República, importante para él. Allí, el binomio De Moya-Billini, ganaba el 30 de junio con enorme diferencia sobre él. Y lo mismo sus aliados para las posiciones congresionales.

Lilís urdió una estratagema para quitarle la fortaleza exhibida por sus contrincantes. Con el propósito de poner su plan en ejecución llamó a principios de junio, a Martín Senior, propietario de una goleta de viajes de cabotaje entre aquella región y la capital.

Lo hizo cargar con ocho barriles, uno de los cuales estaba lleno de dinero. Los otros siete tenían piedras. Todos tenían un letrero, con este texto impreso: “Para los miembros del Comité de la Candidatura De Moya-Billini de Barahona”.

Senior tenía instrucciones de no entregar los barriles. En cambio, debía hablar de la espera de un directivo a quien entregaría los mismos. Si alguien, identificado como aliado de De Moya indagaba sobre el contenido, debía destapar el barril con el dinero.

Pero, si le preguntaban a cuál directivo, debía entregar, respondería que la persona responsable ya estaba avisada desde la capital. Sin embargo, no daba nombres.

Pasados unos días cargaría a bordo los barriles y esa noche, de manera furtiva, desde que soplasen vientos favorables, retornaría a Santo Domingo.

El alboroto y las desavenencias originadas entre las filas del moyismo por esta desaparición de los barriles, determinó la derrota de esta candidatura. Integrantes del Comité se lanzaban mutuas acusaciones por la apropiación cuando no el robo, de tales recursos.

Alrededor del 15 de junio Lilís contrató a Wenceslao Polanco, también propietario de una goleta de viajes de cabotaje. Le entregó cuatro barriles llenos de dinero. Tenían sendos letreros adheridos, con el siguiente texto; “Para el Comité de la Candidatura Heureaux-Imbert en Barahona”.

Esta vez, esos barriles serían entregados a un representante del general Heureaux, quien, efectivamente, se presentó al muelle a buscar el dinero para su reparto.

Para contrarrestar la campaña de Casimiro de Moya, los lilisistas pregonaban la inclinación al cumplimiento de la palabra empeñada por el exPresidente Heureaux.

No es necesario hablar del efecto de esa campaña. Lilís venció a sus contrincantes de manera aplastante.
De Moya alegó fraude y alentó un levantamiento iniciado en La Vega y extendido por el Cibao y la Línea Noroeste. El Presidente Woss y Gil encargó a Lilís combatir a los alzados, quien los venció.

Lilís, finalmente, tomó posesión de la Presidencia en enero de 1887.