Opinión Carta de los Lectores

Loma Romero

Loma Romero

Era obligatorio suspender la exploración y la explotación del complejo Romero. Un  rejuego idiomático de mal gusto. La única realidad es que la empresa minera canadiense no debía poner sus zapatos en San Juan de la Maguana.

Su exposición de que no dañaría la flora, la fauna y el eco sistema de las montañas de San Juan nunca convenció. De ahí las protestas por querer llevar a cabo la extracción de materiales a como diera lugar.

Ahora sus actividades quedan totalmente prohibidas, y eso era lo mejor que podía pasar. Nosotros en un artículo anterior consideramos que se tenía que prohibir la exploración y la explotación.

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Para los canadienses y sus allegados dominicanos todo se concretizaba  en una te por una erre, pero no así en el contexto de la realidad. Esa minera y sus acciones, ocasionaría daños irreversibles en una loma que es vital mantener virgen.

Se deterioraría totalmente el suministro de agua libre de contaminación. Las tierras serían atacadas por los compuestos químicos propios de las mineras, y paulatinamente moriría la agricultura, la ganadería y cualquier otra forma de vida.

Ahora hay que mantener la vigilancia para que en un futuro, cercano o lejano, poco importa, impedir que  ésta y cualquier otra empresa minera quiera explotar yacimientos en el territorio nacional.

El presidente Luis Abinader da una razón de gran peso para prohibir la exploración y la explotación: la gran ola de protesta y rechazo  de los moradores de San Juan de la Maguana. Asimismo la oposición de las iglesias, cristianas evangélicas y católicas,  jugaron un papel estelar al momento de las decisiones gubernamentales.

También la sensibilidad social del presidente Abinader. No se ganaba nada, salvo pérdida de popularidad, querer forzar con la gigantesca ola de rechazo a la exploración minera por parte de los canadienses.

Ya el ejecutivo tiene en sus manos otra papa caliente que no hay hasta ahora forma de solucionar: el galopante alto costo de la vida, que está perjudicando a la casi totalidad de los dominicanos.

Los productos alimenticios necesarios en la dieta de la mesa diaria de los dominicanos experimentan alzas que no se pueden justificar. No se busquen excusas con la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

Como hizo con el caso de la minera parando los trabajos de un manotazo, así también el presidente Abinader debe dar con el puño sobre la mesa ejecutiva y parar la ola de agiotismo y especulación que está cercenando a la familia dominicana.

Manuel Hernández Villeta

El Nacional

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