La ola de violencia que se propaga por el territorio se torna cada vez más alarmante y desafiante para las autoridades y la sociedad.
Inquieta más todavía el tipo de violencia y la saña que se advierte en algunos sucesos.
Antes que escurrir el bulto con generalizaciones más que trilladas, lo importante es que cada institución haga la contribución que le compete para combatirla. Y la sociedad también.
Si bien es cierto que la violencia no se va a resolver única y exclusivamente desde la Justicia, como advirtió la procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, es bastante lo que el poder puede aportar para enfrentarla en lo que se consuma una transformación social.
Es obvio que se tiene que hacer más hincapié en la familia y en el sistema de enseñanza, pero entendiendo que los procesos no garantizan resultados inmediatos ni automáticos.
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Lo ideal sería que todos los sectores asumieran la lucha contra la violencia en la medida de sus posibilidades, pero se sabe que las mismas condiciones económicas y sociales gravitan como pesado obstáculo.
Coordinar políticas puede ser una alternativa.

